Cada deportista con la nación que le represente
Acaba de finalizar el vigésimo Campeonato Mundial de Pelota Vasca de Argentina y Uruguay, donde la selección que ha ondeado la Ikurriña ha obtenido magníficos resultados: casi en todas las modalidades las representantes vascas han llegado a la final o han estado a punto de hacerlo, para goce de la afición vasca. En total, han conseguido cuatro medallas de oro. Bajo otras banderas, pelotaris vascas que en muchos casos hubieran preferido jugar con la elástica verde han cosechado muchas otras victorias.
Más allá de los resultados deportivos, este campeonato pasará a la historia por ser el primer Mundial de Pelota Vasca en el que la selección vasca ha jugado de manera oficial, dando fin a un sinsentido incluso conceptual. Después de que se consiguiera modificar la Ley de Deporte estatal en 2023 y obtener el beneplácito de las federaciones internacionales, en los últimos años la selección vasca de pelota ha participado en varias competiciones. Este Mundial ha sido otro paso decisivo y cualitativo en el camino de la oficialidad. Sin embargo, tal y como han subrayado diversas voces, también ha sido testigo de los límites que todavía quedan por superar: por una parte, se reduce la selección vasca a Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, obligando a las pelotaris de Nafarroa e Iparralde a tener que jugar con las selecciones españolas, francesas u otras; por otro lado, se restringe la oficialidad a determinados deportes, negando a la mayoría de las deportistas vascas la libertad de competir con la nación con la que se identifican.
Utilizando una metáfora de la pelota a mano, Euskal Herria todavía no ha llegado a los 22 tantos, pero tampoco parte de cero. Dentro de cuatro años, el Campeonato Mundial de Pelota se celebrará precisamente en Euskal Herria, en el lugar donde se inventó dicho deporte, y este tiempo debería servir para dar un paso adelante en todos los ámbitos: en el organizativo, en el deportivo y, por supuesto, en el político. El objetivo es claro: que todas las deportistas vascas puedan representar a su pueblo de forma oficial, tanto en pelota como en todos los demás deportes.