Datos del paro: triunfalismo tramposo
El año que acaba de comenzar, con unas elecciones de por medio a cinco meses vista, ha sido bautizado por el PP, por la patronal y sus terminales mediáticas como el «año de la recuperación». Y ya desde el primer día hábil del mismo, en forma de fuegos artificiales estadísticos y de un análisis favorable y arreglado de estos han empezado a celebrarlo por todo lo alto. La caída del paro retrata el «mejor diciembre de la historia», dicen, «es un gran dato que anticipa la recuperación», declaraciones con las que el Gobierno de Madrid saca pecho y alardea de que casi, y sin que la gente se dé cuenta, ya se está dejando atrás lo peor de la crisis. El Gobierno de Lakua se apunta a la fiesta y celebra con aires de triunfalismo unos datos que, para los que viven en la realidad, fuera de la propaganda y de la obsesión electoral reflejan una situación crítica, de emergencia social.
El paro ha disminuido algo. En cierta medida, ha parado. Pero eso no significa que el empleo haya crecido, como demuestra el hecho de que los cotizantes a la Seguridad Social siguen descendiendo en relación al año pasado. Probablemente influye que cada día salen al extranjero más ciudadanos en busca de oportunidades laborales, inmigrantes que vuelven a sus países de origen, gente que abandona desanimada la búsqueda activa de empleo o subempleados que han disfrutado de algún contrato temporal y a tiempo parcial en temporada navideña. Los datos del paro hablan claro: Euskal Herria se sitúa en una tasa superior al 17%, seis punto más que la media europea, más de 110.00 parados vascos no cobran ningún tipo de prestación, la pobreza y la precariedad se agudizan y ningún maquillaje puede ocultarlo.
Madrid y Lakua pueden negar la realidad y manipularla, pueden fingir optimismo, valorar como positiva una leve disminución de la fiebre en un caso de tan grave enfermedad. Pero la ciudadanía percibe la realidad que vive más allá de esas trampas, y la obscenidad y la irresponsabilidad de esos tramposos.