El 13-N fortalece aún más al FN de Le Pen
La primera vuelta de las elecciones para elegir los gobiernos de las nuevas 13 «super regiones» del Estado francés, surgidas de la fusión entre diferentes regiones con el argumento de racionalizar los servicios y de reducir costos, por el contexto en que se ha desarrollado y por los resultados que ha dejado, ha sido excepcional y en cierta medida histórica. Ya de por sí, las elecciones regionales nunca han levantado pasiones, como así lo atestiguan las bajas tasas de participación. Y esta, celebrada tres semanas después de los atentados del 13-N, con una declaración de guerra del Elíseo, en pleno estado de emergencia, con convocatorias en las calles y grandes mítines limitados o prohibidos, ha venido rodeada de unas circunstancias que han escamoteado la campaña electoral.
Los resultados confirman lo que las encuentas y las tendencias electorales de los últimos años pronosticaban: un triunfo del Frente Nacional de Marine Le Pen, que es la opción más votada en seis regiones y tiene serias posibilidades de ganar en segunda vuelta en varias de ellas. Algo que le permitiría construir una base de poder real importante, que podría servirle de laboratorio para implementar sus políticas, además de ser un buen trampolín para las elecciones presidenciales de 2017 que todos tienen en el punto de mira. Por si no estaba claro, estos resultados muestran una verdad preocupante pero ineludible. Tras haber maquillado su imagen diabólica, que no su esencia política, con su populismo republicano y su «programa social», el FN saca provecho de la contestación a las élites gobernantes de derechas o de izquierdas y se fortalece en la atmósfera de guerra y del todo por la seguridad tras el 13-N.
Tanto la derecha de Sarkozy como el Partido Socialista de Hollande, ambos superados por el FN y muy por debajo de sus expectativas, se enfrentan ahora a un dilema: fusionar sus listas en la segunda vuelta, retirarse para compactar el voto anti-FN o dejar gobernar al partido de Le Pen. Un panorama que no tiene una buena solución y en el que no está claro que vayan a apostar por el mal menor.