Falta atender a las causas del cambio climático

Ayer dos instituciones diferentes volvieron a alertar sobre los efectos del cambio climático. El observatorio europeo Copernicus informó de que en 2024, por primera vez, la temperatura superará en 1,5ºC la temperatura de la era preindustrial. Ese límite se ha superado ya en 16 de los últimos 17 meses. En todo caso, los acuerdos internacionales suelen considerar intervalos de varios años, para suavizar el efecto de las variaciones aleatorias. Con todo, la temperatura habría subido ya 1,3 grados. Un cambio que no supone ningún consuelo, ya que el límite de 1,5ºC fijado para final de siglo calculan que se alcanzará en un plazo de cinco o diez años. Y los efectos ya son patentes en la actualidad con sequías y lluvias torrenciales.

Por otra parte, un informe de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD) avisaba de que para fin de siglo, 5.000 millones de personas podrían vivir en áreas áridas. Atendiendo a las previsiones de población al final de siglo, esa cantidad supondría que casi el 50% se encontraría en zonas áridas. El informe también apunta que en los últimos treinta años las zonas áridas se han aumentado en 4,3 millones de kilómetros cuadrados, lo que representa casi un 3% de la superficie terrestre total. Esto significa que la extensión árida aumenta aproximadamente a razón de un 1% cada diez años. Un ritmo demasiado elevado que, de mantenerse, reducirá rápidamente la superficie agrícola y tendrá un efecto dramático en la pobreza. Además, la UNCCD advierte de que el 55% de las especies perderán su hábitat y comunidades enteras sufrirán escasez de agua y crecerá el número de muertes por altas temperaturas.

El estudio de Naciones Unidas dibuja un panorama desolador. El informe insta a los gobiernos a prepararse para un entorno más árido que tendrá consecuencias estratégicas en la gestión del agua y la tierra. Es evidente que los países tendrán que tener en cuenta esos cambios. Lo que resulta sorprendente es que se centre en las consecuencias, sin realizar ninguna reflexión sobre las causas. Pero este es un aspecto que llevaría a cuestionar los actuales modelos de producción y consumo.

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