Ignorar las sentencias del TEDH no es una opción
Siete personas torturadas por las fuerzas de seguridad españolas anunciaron ayer, de la mano de GEBehatokia, que han solicitado en los juzgados pertinentes la reapertura de sus casos, por los cuales el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) condenó en su día al Estado español. El paso busca reabrir así siete casos en los que los jueces de Estrasburgo dictaminaron sin margen para la duda que los tribunales españoles no habían investigado las denuncias presentadas por los detenidos.
Se trata de Patxi Arratibel, Oihan Ataun, Beatriz Etxebarria, Iñigo González, Xabier Martínez, Martxelo Otamendi y Mikel San Argimiro. Con todo lo que ello implica, los siete han decidido volver a dar un paso al frente y denunciar las nulas consecuencias que las sentencias del TEDH han tenido para el Estado español. «Ni los jueces ni la Fiscalía actúan de oficio, ni el Gobierno español toma una iniciativa; se aplica una política de avestruz», lamentó ayer la abogada Iratxe Urizar, quien explicó que el objetivo es que los juzgados señalados por el TEDH –cuyas sentencias son de obligado cumplimiento– «investiguen ahora las torturas que no investigaron y establezcan las responsabilidades». En nombre de las víctimas, Otamendi apuntó que «la Justicia española ha ofrecido toda la complicidad a los torturadores».
Las sentencias del TEDH sobre casos de torturas han servido para dar cierta razón moral a los denunciantes y resquebrajar el relato que negaba los malos tratos sistemáticos a detenidos vascos, pero no han servido para corregir la inmemorial impunidad española. Las sentencias de Estrasburgo sobre las torturas le han salido muy baratas al Estado español, que tiene un largo camino por recorrer en el ámbito del reconocimiento y la reparación del daño causado. Quienes exigen a la izquierda abertzale pasos que ya ha dado, harían bien en girar la mirada y empezar a exigir a quien no se ha movido de su sitio. Al margen del recorrido judicial que tengan, estas nuevas denuncias sirven para poner el foco sobre una doble impunidad incompatible con un horizonte de verdad, justicia y reparación.