Inhumano rigor y nulas garantías en el caso Ibar
2019/05/24

El jurado de Florida que declaró en enero culpable a Pablo Ibar de la muerte de tres personas en 1994 decidió ayer condenarle a cadena perpetua, descartando la otra opción posible –pena de muerte– después de examinar las agravantes y eximentes del caso. La decisión supone un alivio enorme para el acusado, su familia y allegados que logran dejar atrás la amenaza de la pena capital. En cualquier caso, el desarrollo del proceso contra Pablo Ibar ha mostrado los entresijos de un sistema judicial inhumano y además absurdo en un país en el que todavía 30 estados mantienen la pena capital.

Pablo Ibar ha pasado ya 25 años en prisión, 16 de ellos en el corredor de la muerte, por una condena que anuló el Tribunal Supremo de Florida en 2016. Ordenó repetir el juicio al considerar que no había tenido un proceso con garantías. Ese dictamen ya vino a corroborar qué poco hace falta en Estados Unidos para condenar a muerte a una persona, más allá de la disposición favorable a la pena máxima de juez y jurado. Tras la repetición del juicio el tribunal le volvió a declarar culpable, pero la sentencia volvió a quedar en entredicho al denunciar presiones y retractarse de su decisión uno de los jurados. A pesar de todo, el proceso ha seguido adelante con el fallo sobre la pena a aplicar –cadena perpetua o pena de muerte– que permite la ley de Florida. Y esta última decisión se ha tomado apelando más al corazón más que a la razón de los miembros del jurado, como único modo de salvar la vida de Ibar.

Todo el conjunto define un sistema tan extremadamente cruel en el resultado como falto de lógica y objetividad en el recorrido. No hay ningún tipo de correlación entre el rigor punitivo absoluto y las escasas garantías jurídicas que ofrece. Este constatación y la larga condena ya cumplida (25 años), la mayor parte de ella con la incertidumbre de una ejecución pendiente (16 en el «corredor de la muerte»), suponen ya suficiente castigo. Con ser mucho, no basta con que a Ibar no lo maten; es hora de que sea libre.

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