La xenofobia como ariete político

El plan de la UE sobre el reparto de refugiados ha sido la excusa utilizada por el primer ministro húngaro, Viktor Orban, para convocar el referéndum celebrado ayer en Hungría. Se preguntaba a la ciudadanía si debía aceptar o no las decisiones que Bruselas ha tomado sobre el reparto y asentamiento de refugiados. Pregunta construida sobre un pretexto, toda vez que el plan de la Unión está políticamente muerto por las desavenencias mostradas por la mayor parte de los países miembros. Ni se ha implementado ni se implementará, para vergüenza de los socios del selecto y xenófobo club europeo.

A falta de conocer los resultados definitivos, la participación ha quedado por debajo del 50% del censo por lo que el referéndum carece de validez legal. A pesar de ello, el primer ministro ha repetido que hará caso al resultado, en una clara muestra de que el referéndum se sitúa, sobre todo, en clave política interna. Como tantas veces ocurre, los líderes políticos usan y abusan de instituciones democráticas –en este caso del referéndum– con el único fin de afianzar su poder, sin reparar en el daño que puedan causar. Este parece haber sido el objetivo del primer ministro húngaro con la convocatoria: consolidar su poder frente a una extrema derecha en ascenso y una izquierda abatida.

El perjuicio, en cualquier caso, ya está hecho. Al desprestigio de una herramienta democrática como es el de consultar a la ciudadanía se añade la campaña xenófoba desarrollada en la que se han promovido debates tóxicos, basados planteamientos maniqueos, y complementados con datos falsos que han dado nuevos aíres a los discursos que tratan de demonizar a las personas que llegan a Europa huyendo de la guerra; personas y familias trabajadoras que no son sino víctimas de un terrible conflicto militar. La construcción y el asentamiento del poder sobre la discriminación, el odio al diferente y el desprecio a los derechos fundamentales de las personas puede que reporte éxitos políticos a corto plazo, pero corroe los fundamentos de una sociedad abierta y plural.

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