Primavera en Catalunya: tensión y reacción popular

La detención del president Carles Puigdemont por parte de la Policía alemana, tras un operativo coordinado por la española y el CNI, ha tenido un impacto mediático y político brutal. La principales cabeceras del mundo se hacían eco de la noticia, la cuestión catalana ha vuelto al epicentro de la política europea y provocó una rápida reacción popular en Catalunya, con masivas y variadas movilizaciones coordinadas por la ANC y los Comités de Defensa de la República. Los encarcelamientos y el exilio de líderes independentistas catalanes del viernes, el pleno del Parlament del sábado y la detención de Puigdemont de ayer han hecho que la dinámica política en Catalunya adquiera otro voltaje. La tensión política vuelve a ser máxima y el esquema del relato de humillación y dominio que querían imponer los golpistas del 155 ha quedado seriamente en entredicho.

Ni la detención del mayor referente del independentismo catalán, ni el intento de descabezar a toda la primera fila de líderes independientes mediante una causa general de jueces prevaricadores, han conseguido meter miedo y hacer que cunda la desesperación en el pueblo catalán. No han conseguido su objetivo. La involución del 155 que condena a Catalunya a ser una autonomía intervenida policial, política y económicamente, sin otro margen de gobernar que la miseria absoluta, se diseñó para que durara mucho tiempo y fuera cronificándose. Erraron el cálculo.

España no lo tendrá fácil. Catalunya ha acelerado de manera impresionante. La internacionalización del conflicto es un hecho. Amplios sectores de la sociedad siguen movilizados y muy indignados, dispuestos a tirar para adelante. Esa reacción popular interpela a los partidos, reclama liderazgo, jugar a grande, desplegar vuelo de la vía muerta que han construido con cemento jurídico y armado los chantajistas vengativos de Madrid. La primavera catalana va a tensionar la situación. Esa fuerza desatada hará que la solución política florezca y se imponga como necesidad.

Bilatu