Que el consenso contra los desahucios sirva para algo

Más de 130 familias están en peligro de desahucio en Erandio, después de que el fondo buitre Mosaic haya comprado los edificios en los que viven de alquiler, conocidos como los bloques de “Los ocho”, en la zona de Tartanga. El fondo se niega a renovar los contratos, lo que expone a las vecinas de los inmuebles al riesgo de la expulsión. El Ayuntamiento de la localidad vizcaina manifestó ayer su apoyo a las familias, mientras que el consejero de Vivienda, Denis Itxaso, anunció que darán la «máxima prioridad» a la declaración de Erandio como zona tensionada, una medida que además de regular el precio de los alquileres limita parcialmente la capacidad de los arrendadores a la hora de cancelar arrendamientos. Itxaso habló de enseñar «los dientes a los grandes fondos» y se mostró dispuesto a multar a los grandes tenedores que no respeten las zonas tensionadas y no atiendan las prórrogas extraordinarias que soliciten los inquilinos.

Esta ola de solidaridad con las familias afectadas de Erandio tiene elementos positivos. Imágenes como las del dramático desahucio de una anciana en Madrid esta semana siguen tocando la fibra humana del conjunto de la sociedad, dispuesta todavía a castigar la crueldad. Es una buena noticia. Obliga a los partidos, que además han aprendido de New York y Berlín que la vivienda puede ser un caballo ganador. Pero esto no oculta la realidad que nos ha llevado hasta aquí. Igual que Junts tumbó en abril el decreto que forzaba la prórroga de los alquileres en el Estado español –el PNV se abstuvo, aunque su voto no fue decisivo–, el Gobierno de Lakua ha negligido gravemente a la hora de desarrollar las herramientas que pone a disposición de las administraciones la Ley de Vivienda. Varios distritos de Erandio cumplían ya en diciembre de 2023 las condiciones para ser declarados zonas tensionadas. Ha habido tiempo más que de sobra para evitar esta situación.

En cualquier caso, llegados a este punto y visto el saludable consenso suscitado por los bloques de “Los ocho”, se impone hacer todo lo que políticamente sea necesario para evitar futuros desahucios, en Erandio y en toda Euskal Herria. 

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