Responder con más barbarie, la peor solución
El anuncio de François Hollande, con palabras y bombardeos, de que París intensificará sus ataques en Siria ha recibido el aplauso de líderes y gran parte de la prensa de Occidente, especialmente de los más reaccionarios. La guerra, su continuación y recrudecimiento, como solución. En un discurso extremadamente belicista, Hollande advirtió de que el Estado francés «ha triunfado anteriormente ante adversarios mucho más temibles que estos cobardes asesinos». Es comprensible el dolor y la rabia ante semejante tragedia provocada, pero ese discurso y esa «solución» que el jefe de Estado francés ofrece a una sociedad dolida y conmocionada dan la medida política y ética del mismo.
Frente a los llamamientos a la unidad en términos bélicos, no obstante, hay quien asegura que sería «un error» enviar grandes cantidades de tropas a Siria y que no cambiará su estrategia contra el ISIS. Concretamente, Barack Obama, el presidente del país que en 2001 inició la perversa dinámica de «la guerra contra el terror», una dinámica que no ha hecho sino recrudecerse a medida que Occidente ha ido aumentado sus intervenciones militares. La misma «solución» que acaba de anunciar Hollande y cuyo resultado está a la vista, en miles de muertos y en limitación de libertades y derechos, en Oriente Medio, en África, en Europa o en Estados Unidos. En nombre de la libertad, paradójicamente, y de la seguridad, de la seguridad reforzada, tras el atentado contra el semanario “Charlie Hebdo” en enero pasado, con la reforma de la Ley Antiterrorista y que ahora lo será con una reforma constitucional.
Estos días se han escuchado voces que aseguran que intentar buscar un motivo a ese tipo de actos es justificarlos, voces que al mismo tiempo aplauden la política exterior que tanto tiene que ver con la barbarie a la que instan a responder desde el «Occidente civilizado». Voces que aplauden la peor de las soluciones, como la ofrecida por Hollande: responder con más barbarie.