Tan fácil como examinarse en la lengua que se estudia

El alumnado del liceo Bernat Etxepare de Baiona anunció ayer la decisión colectiva de responder en euskara al examen de matemáticas de Baxoa, el examen que las estudiantes deben pasar para obtener un título similar al bachillerato en el Estado francés. Responden así a la decisión de la Academia de Educación de Burdeos, que en una carta fechada el 10 de abril dio a conocer que, un año más, no permitirá responder a las preguntas de la prueba estatal en lenguas que no sean la francesa. Rechazó así por enésima vez una demanda mayoritaria en el seno de la comunidad educativa de Ipar Euskal Herria, a la que se han sumado todos los electos vascos en París.

Visto que no hay manera de abrir ese cerrojo por vías institucionales –la comunidad educativa y los representantes políticos lo han intentado todo–, el alumnado dio ayer un paso al frente y anunció un potente ejercicio de desobediencia, ya que al contestar al examen en euskara, se arriesgan a que su examen no sea corregido si se aplica de forma estricta la norma francesa. Es por ello que aclararon que habrá alumnas que no lleven la acción hasta el final, pero defendieron la iniciativa como una decisión colectiva de todo el grupo, lo que da una mayor potencia a la acción y habla de los valores y el compromiso que caracterizan a una generación de estudiantes que ha crecido al abrigo de Seaska.

Si la lección desobediente la están dando alumnas de 16 y 17 años, la cruz se la llevan las autoridades educativas del Estado francés, que solo se mueven de su inmovilismo para retroceder aún más. Entre 2012 y 2019, tanto el examen de Matemáticas como el de Historia y Geografía se podían hacer en euskara. La reforma abanderada por el exministro Jean-Michel Blanquer –recientemente en el centro de la polémica por su arremetida contra el modelo de inmersión en lengua corsa–, cerró esa pequeña puerta abierta y, desde entonces, Baxoa al completo debe hacerse, por norma, en francés. Solo el inveterado y excluyente jacobinismo galo puede explicar la infame decisión política de prohibir hacer un examen en la lengua en la que el alumnado ha estudiado la materia.

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