Un mensaje joven y coral, una invitación a sumarse

Tras 2.750 kilómetros y 3.436 testigos, ayer concluyó en Bilbo la edición número 24 de Korrika. El último tramo de la carrera por el euskara siempre es emocionante y este año ha tenido elementos especiales, como la participación de Imanol Pradales, toda vez que desde que Juan José Ibarretxe portara el testigo a principios de siglo ningún lehendakari lo había vuelto a hacer. También fue reseñable el kilómetro unitario de EH Bildu, PNV, Geroa Bai y Sortu. Y José Ángel Iribar siempre se merece un homenaje. Esos y otros momentos se han sumado a la fuerza de una Korrika que, con el compromiso de miles y miles de euskaldunes y euskaltzales, ha sido capaz de anular las polémicas con las que algunos organismos y medios han querido denigrarla.

Además, en esta ocasión, el texto que portaba el testigo no es el de una sola persona, sino un mensaje colectivo. Siete jóvenes, cada uno de un territorio de Euskal Herria, lo han escrito de forma cooperativa. El gasteiztarra Oier Iñurrieta; Oihana Arana, de Eskoriatza; la barakaldarra nacida en China Elene Mengyu; Beñat Jusue, de Tutera; el hendaiarra Aitzol Gil de San Vicente; Xalbat Alzugarai, de Urepel, y desde Sohüta Leire Casamajou han transitado caminos diversos para llegar al euskara, pero hoy en día representan la forma en la que plasmamos el lema de esta Korrika, “Euskara gara”, en la que somos el euskara. Un cuerpo en carrera que se cansa y la vez recupera las fuerzas, que va aprendiendo las palabras de cada pedazo de tierra por el que pasa. Un cuerpo con los brazos abiertos que dice «somos el euskara» y no «soy el euskara».

Los y las jóvenes autoras del mensaje afirman que las lenguas son una herramienta de transformación y «nos dan un lugar en el que vivir». En ese sentido, el euskara nos ha dado este país: «Por eso hablamos de ser, de hacer. En euskera se habla, se hace, pero ser no es cualquier cosa, es muy importante». Como bien destacan, ser es también estar, «en algún lugar en movimiento, en lucha». En esa lucha, terminan con una pregunta a quienes les escuchan: «¿Os animáis?». Esa invitación colectiva a sumarse al euskara, a ser y a estar en euskara, resume el espíritu y la fuerza de Korrika.

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