Un ridículo de graves consecuencias

Calificar de desproporcionado el despliegue de la Guardia Civil de ayer en Otxandio sería igualmente desproporcionado. Para ser desproporcionada, esa operación debería haber respondido a un motivo que admitiera cierta proporción, y esa intervención policial sencillamente no tenía razón de ser. Quizá sería más apropiado calificarla de ridícula, pero el cúmulo de circunstancias que concurren tanto en el móvil como en los modos sugieren adjetivos como indignante e inadmisible, extremando el comedimiento.

Recordar a Luzia Urigoitia, incluida en los «Retratos municipales de las vulneraciones del derecho a la vida» del Gobierno de Lakua supone, según dijo ayer mismo el ministro español de Interior, «humillar a las víctimas». La afirmación es coherente con el relato según el cual un policía franquista torturador es «víctima del terrorismo» por el hecho de haber muerto a manos de ETA –y, por tanto, se le debe recuerdo y reconocimiento–, mientras que una militante de esa organización no puede ser víctima por el hecho de haber muerto a manos de la Guardia Civil, aunque todos los indicios, incluido el informe forense que asegura que falleció a causa de un disparo en la nuca prácticamente a cañón tocante, apunten a que fue una ejecución extrajudicial. Un relato que pretende justificar actuaciones modélicas para países como Turquía, cuyo portavoz de la Presidencia recordó ayer, al referirse a la acusación a un grupo de información de ese país por «propaganda terrorista», que en el Estado español «19 personas fueron detenidas por haber alabado el terrorismo». La mención es significativa, si bien la cifra no se acerca a la real, por corta.

Resulta ridículo semejante despliegue, pero se trata de un ridículo cuyas consecuencias más graves no recaen en sus protagonistas, sino en las personas detenidas, en sus familias, especialmente en los hijos de una de ellas a quienes la ahora arrestada acompañaba a la ikastola, y en una sociedad hastiada por una actitud cada vez más indisimulada cuyo objetivo es impedir la normalización de su país.

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