Una transición energética responsable, justa y audaz

La presentación la semana pasada, en el Día Mundial de la Acción contra el Calentamiento de la Tierra, del manifiesto fundacional del grupo Stop Fosilak supone una aportación al urgente debate sobre la transición energética en Euskal Herria y, en general, a la lucha contra la emergencia climática y en favor de la biodiversidad. La entrevista hoy en GARA a dos de sus activistas, Lorea Flores y Gorka Laurnaga, aclara los objetivos de este nuevo movimiento, sus prioridades y su agenda. 

Sin minimizar la complejidad de los retos, tanto de país como planetarios, y con claridad militante, explican que el dilema no es entre el decrecimiento o el desarrollo de las renovables. En realidad, ambos planteamientos son complementarios y necesarios, puesto que el verdadero dilema se da entre seguir con la quema masiva de combustibles fósiles o apostar por la electrificación. Pese a no ser conscientes de ello, el punto de partida es que Euskal Herria es a día de hoy una «petronación». Sin excusas, esto la sitúa del lado equivocado del desarrollo humano, del lado del colonialismo y en el bando imperialista y depredador que lidera Donald Trump. Para colmo, eso implica una subordinación a otros países, compañías e intereses, lo que conlleva una dependencia inviable. El 80% del consumo total energético de Euskal Herria procede de combustibles fósiles que aceleran la crisis climática y generan esa dependencia. Eso mina la soberanía y convierte al país en más vulnerable a decisiones y fenómenos exógenos, desde inversiones hasta guerras. 

La salida a esta situación no es sencilla. Para empezar, porque en su origen hay una mezcla de desidia institucional, colusión entre administraciones y empresas, intereses creados y muchas inercias. La transición vasca hacia las energías renovables requiere consensos y cooperación entre administraciones públicas, sociedad civil, empresas y comunidad científica. Debe ser responsable, eficiente y, como dice Stop Fosilak, «justa y rápida». En línea con los retos generales del país y su resolución comunitaria, tendrá que estar al servicio del interés general, vertebrar los territorios y aumentar la soberanía. 

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