Señalan a Vox y otras fuerzas de derecha tras la granada contra un centro de menas en Madrid

El lanzamiento de una granada militar a un centro de Menores No Acompañados (menas) en Madrid, sin causar heridos, ha derivado en un rifirrafe político. El ministro Grande-Marlaska culpa a los «mensajes de odio» y Podemos señala expresamente a Vox y también PP y Cs.

NAIZ|04/12/2019

El ministro español del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, ha achacado hoy a los discursos «de odio y de intolerancia» incidentes como el ocurrido esta mañana en un centro de menores del barrio madrileño de Hortaleza. Ha confirmado el lanzamiento, en una bolsa de plástico, de una granada «de entrenamiento» militar, aunque subrayando que el artefacto «no tiene ningún poder lesivo».

El artefacto lo ha hecho detonar posteriormente, de modo controlado, una unidad de los Tedax.

«Esto es lo más preocupante de los discursos de odio», ha manifestado Grande-Marlaska, y se ha referido a las intervenciones de muchas personas «que lanzan manifestaciones verbales creyendo que son inanes y no tienen efectos», pero que son llamadas «a la xenofobia y a la discriminación».

El centro atacado ya había sufrido anteriormente otras expresiones de señalamiento y acoso, según han confirmado sus responsables.

Desde Unidas Podemos se ha responsabilizado directamente a las tres fuerzas de derecha, que han hecho campaña estos últimos meses contra el acogimiento a menas.

Así, la portavoz de Unidas Podemos IU Madrid en Pie en la Asamblea de Madrid, Isa Serra, ha culpado al PP, Ciudadanos y Vox del artefacto por la «criminalización» de estos menores.

En su cuenta de Twitter, Isa Serra cree que la «criminalización hacia los niños migrantes no acompañados» tiene estos efectos. «Qué asco y qué impotencia. Monasterio, la que les señala, es responsable», ha dicho en alusión a Rocío Monasterio, líder de Vox en esa asamblea.

No obstante, también responsabiliza de este hecho a PP y Cs «por tener un gobierno gracias a la ultraderecha, que les da voz y por llevar años sabiendo que la situación era cada vez peor, con más violencia, y no haber puesto plazas ni políticas para acabar con el maltrato institucional que sufren estos niños».