Solo aquella multitud supo y pudo evitar que Txema fuera expulsado de su vida, de su casa y de su barrio. Aunque la sangría es cotidiana. Desde 2012, gota malaya, hay una media de 33 órdenes de desalojo al día en Catalunya. Empezó con las personas más empobrecidas y hoy, mercado libre sin bozal, ya atrapa a las clases medias