Una de las dos puertas de acceso al ruedo que deben permanecer abiertas estaba cerrada, lo que ha estrechado a justo la mitad el espacio disponible para corredores y toros.
Esa puerta permanece semicerrada habitualmente hasta cerca de medio minuto antes de la llegada de la manada, con el fin de que los policías forales que vienen desde el callejón accedan a los burladeros. Sin embargo, en las imágenes se observa que esta vez el operario encargado de abrirla totalmente no ha podido hacerlo porque corredores se han colado entre los forales y ha llegado un momento en que era imposible. La presión posterior de la masa de corredores ha hecho que el portón se cierre del todo.
Por ese mismo motivo, la manada atrapada en el montón ha terminado girando a la derecha y caminando por el espacio interior de la plaza, hasta encontrar otra puerta lateral por la que acceder al ruedo, que esta vez sí ha sido abierta con prontitud por los responsables de seguridad, evitando situaciones aún más graves.

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