
La etapa de Lokarri (que suma 22 años sumando a su antecesora Elkarri) ha concluido hoy en Bilbo, con un acto que también ha servido como apología de la necesidad de llevar el proceso de paz hasta el final. Por ello, el movimiento ha querido dejar un legado en forma de «sueño» para 2020.
Cree que para entonces todas las víctimas deberían haber sido reconocidas y reparadas; que ETA tendría que haber «puesto fuera de uso operativo todo el armamento en su poder» y debería haber reconocido el daño injusto y pedido disculpas»; que se hubieran derogado las leyes excepcionales, acercado a los presos y acordado «un programa de reintegración»; y que los partidos hubiesen llegado a un acuerdo sobre bases mínimas para la convivencia, la memoria y la reconciliación.
Responsables y miembros de Lokarri actuales y anteriores han pasado por el escenario para contar sus vivencias y también su perspectiva de la situación presente. Paúl Ríos, coordinador en esta etapa final, ha asegurado ser optimista porque «existe una corriente de fondo» y además «las mejores condiciones de nuestra historia para lograr la convivencia».
También de «esperanza» ha hablado Brian Currin, facilitador sudafricano y persona a la que ha ayudado mucho el trabajo de Lokarri. El discurso de Currin ha consistido en una curiosa aplicación al proceso vasco de algunos de los conceptos claves en la trayectoria de Nelson Mandela, sobre quien ha revelado que en su día le pidieron traerlo a Euskal Herria pero no resultó posible.
Alberto Spektorowski, miembro también del Grupo Internacional de Contacto, ha tomado igualmente la palabra con el mismo tono optimista. Y ha remarcado la prioridad de la cuestión carcelaria, para la que ha propuesto una «coalición puntual» que impulse el acercamiento de los presos vascos a sus casas, una iniciativa que ha dado a entender que está en la agenda de los verificadores.
Representantes de formaciones políticas, sindicatos y organizaciones sociales han acudido a este acto de despedida, presentado por Kike Amonarriz y Maddalen Iriarte.

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