
De «muy preocupante» califican diversas fuentes consultadas por NAIZ la deriva de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, que ha ido perdiendo funciones, al tiempo que se mantiene de forma provisional a un director conservador, al que parece que no hay prisa en relevar, y se pretende amortizar una plaza de técnico medioambiental para duplicar la de arquitectos en el marco de la estrategia de desmantelamiento progresivo marcada en los últimos seis años por el PNV, que controla con comodidad su Patronato.
Si algo llamó la atención durante la discusión abierta sobre la idoneidad de la implantación del Museo Guggenheim en Urdaibai, fue la ausencia de un pronunciamiento por parte de la Reserva de la Biosfera respecto al proyecto fallido.
Controlado por la mayoría jeltzale, el Patronato estuvo «desaparecido», excepto cuando en 2021 arrancó el proceso administrativo para modificar el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Murueta, al objeto de que los terrenos ocupados por el astillero, donde se iba a ubicar parte de la ampliación de la pinacoteca, pasaran de la calificación de industrial a equipamental.
Emitió un informe para resolver que esta reforma no era de su competencia, a pesar de que estaba en cuestión la protección ambiental del área de la ría debido al desarrollo urbanístico que permitía.
Sus informes son preceptivos, no vinculantes, pues el objetivo es que se cumpla la ley. A lo largo de la historia, en determinados asuntos se han redactado informes que han sido determinantes.
«Esa decisión es flagrantemente en contra de la ley –se refiere a la del 6 de julio de 1989 del Parlamento de Gasteiz de protección y ordenación de las 22.00 hectáreas de la cuenca del Oka–, porque lo que esta explícita es que cualquier plan o programa con incidencia en el ámbito de la Reserva debe ser informado y analizado por el Pleno de la Reserva. Y el Pleno salió de rositas argumentando que no tenía nada que decir porque la zona en donde está el astillero es urbana. Lo hizo con un informe técnico», denuncian estas fuentes. ¿Por qué razón se refrendó tal resolución, a pesar de ser muy cuestionable? Por la mayoría jeltzale en el Patronato.
Como «agitado» se puede definir lo vivido en la Reserva, cuya finalidad es la protección y la restauración de los ecosistemas. Desde el primer decreto relativo al plan rector de uso y gestión de 1993, con las sucesivas revisiones hasta 2016, ha habido un cambio drástico. De las «rebajas» aplicadas en las de 1993 y 2003, en la fiscalización de los usos agrarios y pecuarios, y especialmente de los forestales, se pasó en 2016 a un cambio de rumbo total.
Se hace una interpretación reduccionista de la ley de conservación de Urdaibai, repartiendo juego entre las distintas administraciones sectoriales, de manera que la Reserva pierde importancia en el control y se rota el juego hacia una plena apuesta jeltzale por el desarrollo turístico. En esa deriva, los plenos del Patronato comienzan a hacerse online, con lo que se evita el debate, algo que ha sido criticado por varios agentes, y se suprime la Comisión Permanente. «Se vota por disciplina de partido, incluso el representante de los ecologistas se jubila y no se designa un sustituto. Hoy, todavía, estamos en un punto en que no se ha ocupado», señalan.
No cuestionar sus políticas
Se reconoce que el Patronato, por su estructura, podría ser «un foro de diálogo, de coordinación, de trabajo en común»; de hecho, el propio decreto de 2016 del Plan Rector de Uso y Gestión de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai prevé la figura del plan integral anual, una planificación consensuada que debe ser elaborada por todas las administraciones públicas, incluso el Ministerio.
Nada de esto se ha desarrollado, lamentan las voces críticas sobre la evolución de la Reserva. El motivo, sostienen, es que el proyecto de Reserva de la Biosfera, de conciliar la conservación de la naturaleza y la vida de las personas, «molesta» tanto a los ayuntamientos jeltzales como a la Diputación y a Lakua. Señalan como responsable a los intereses del PNV, al que le preocupa que el Patronato de la Reserva pueda cuestionar sus políticas.
En el extremo opuesto están quienes sostienen que el Patronato puede convertirse en un foro en que administraciones, universidad, ecologistas, sindicatos y otros agentes –lo que consideran «una representación de toda la sociedad»– aporten. Además, recuerdan que hay otro órgano paralelo, el Consejo de Cooperación, donde tiene cabida el tejido social y cuyo presidente tiene voz y voto en el Patronato.
Las fuentes consultadas insisten en que, por el contrario, el Patronato se ha convertido en «un mero órgano de emisión de informes refrendados a mano alzada en virtud de una disciplina de partido que no profundiza realmente en las temáticas ni en las estrategias».
Significativa, sin duda, fue la marcha del director conservador en plena polémica por el Guggenheim. Nicolás García-Borreguero, que ocupó esa responsabilidad de 2018 a 2024, fue nombrado en diciembre de ese año director de Administración Ambiental del Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad de Lakua, dejando un importante vacío.
Este ingeniero industrial, que fue responsable de Medio Ambiente en el Gobierno desde 2007 hasta su llegada a Urdaibai, profundizó en el desarrollo turístico. Para ello, se trabajó en la incorporación de la Reserva a la Carta Europea de Turismo Sostenible (CETS), proyecto que acaba de revalidar.
En la etapa de García-Borreguero en Urdaibai se diferencian dos periodos, uno bajo el control del PSE en el que mantuvo una dinámica más o menos «normal», aunque lo cierto es que siempre han existido tensiones en su seno; y el segundo cuando el PNV asume la competencia tras la pandemia. Se abandonan las reuniones de coordinación y se fija como objetivo «el desarrollo económico» de la comarca, en sintonía con los planteamientos que transmiten los responsables jeltzales en Gobierno y Diputación.
«Bajo la dirección de Adolfo Uriarte Villalva y el mencionado ingeniero, parece que se olvida el objeto y finalidad de la ley y del plan de investigación, capacitación y educación para la sostenibilidad (PICE); desaparece Ingurugela después de 30 años; y el plan de armonización de actividades socioeconómicas parece que solo se va a centrar en el turismo», enumeran. «Se empieza a intentar ejecutar proyectos de los Next Generation y luego, al no tener capacidad, unos se hacen a medias, y otros se devuelve el dinero», desvelan.
Poco antes de la marcha de García-Borreguero, en el departamento que dirige Mikel Jauregi se incorporó como viceconsejero de Medio Ambiente Josu Bilbao Begoña, que venía de ocupar diferentes responsabilidades en la Diputación de Bizkaia. En octubre pasado, fue nombrado nuevo presidente del Patronato en sustitución de Amaia Barredo, consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca de Lakua.
Director conservador provisional
En febrero de 2025, se designó, «de manera temporal», a Joseba Santorum Goienetxea como director conservador hasta que se convoque, como establece el reglamento, la plaza que dejó libre García-Borreguero. Su anterior ocupación era la de técnico de Programas de Empresa e Innovación Tecnológica. «No tiene ni experiencia, ni méritos», dicen de su capacitación.
En principio, por ley, una asignación de tareas como la que se le ha encomendado «no puede durar más de 6-9 meses. Sin embargo, lleva 13 meses y no sacan la plaza para que sea cubierta reglamentariamente. Otras plazas, en cambio, las han ofertado, esta no».
En ese contexto, se ha abierto un procedimiento de amortización de una plaza de técnico de medio ambiente en el Servicio de la Reserva de la Biosfera, un equipo multidisciplinar con tres décadas de experiencia sobre el terreno. En caso de que prospere –NAIZ tiene constancia de que se han registrado varias alegaciones–, habrá un profesional menos en la tarea de velar por la conservación de la naturaleza mientras se pasan de uno a dos los arquitectos, lo que muestra el interés de quienes controlan el Patronato.
Entienden que se pretende fomentar el desarrollo urbanístico de Busturialdea en detrimento de funciones de protección y restauración de la naturaleza, de proyectos de restauración, que serían labores que competen a un técnico de medio ambiente. «Es muy grave», advierten.
Ese profesional podría velar por un desarrollo sostenible de la comarca, donde prime la conservación. Inciden en que en Urdaibai hay mucha tarea. «Los cauces fluviales y el estuario tienen mucho margen de mejora, los bosques son inexistentes, el litoral se debe proteger. La movilidad tiene un margen de mejora brutal, especialmente en verano hacia el litoral y playas –subrayan–. La economía del sector primario, agricultura y ganadería, está por los suelos, y el sector forestal, donde priman los monocultivos, puede ser mucho más sostenible».
Respecto a la industria, al margen del «pulmón que es Maier», consideran que empresas tecnológicas, no contaminantes, tendrían espacio en la Reserva.
En la actualidad, la unidad administrativa de la Reserva cuenta con tres técnicos en medio ambiente, un arquitecto y un abogado un día a la semana, cuando antes trabajaba toda la semana. Se destaca la importancia de disponer de un letrado a tiempo completo como antes. «Es muy importante para promover proyectos, expedientes sancionados, para hacer que se cumpla la ley, para ver que los informes tienen una garantía jurídica,...», explican.

El PNV mantiene al ralentí la Reserva de la Biosfera de Urdaibai

La estrategia de China en Oriente Medio: «Paciencia calculada»

Olazti reivindica su historia camionera en su primer Kamioien Eguna

«Gerra inperialistaren aurkako» aldarria zabaldu du EHKSk Iruñeko kaleetan

