Dabid LAZKANOITURBURU

Tras su reválida triunfal, Erdogan incrementa la presión a los kurdos

Tal y como presagiaba en su edición de ayer este diario, el presidente plenipotenciario turco, Recep Tayip Erdogan, ha comenzado a cobrarse sus deudas y ha intensificado su ofensiva militar contra los kurdos. Junto al palo, les ofrece, sin fecha, la zanahoria de una reanudación del diálogo, pero con una condición previa: «que entierren las armas».

Tras recuperar la mayoría absoluta que le permitirá gobernar como líder de un sistema presidencialista de facto, Recep Tayip Erdogan ha decidido apretar las tuercas contra el pueblo kurdo.

Dos días después del triunfo electoral de su formación gubernamental, el islamista AKP, el Estado Mayor del Ejército turco anunció que sus cazas atacaron la víspera una serie de objetivos del PKK en la provincia fronteriza de Hakkari (Kurdistán Norte) y en las montañas de Qandil (Kurdistán Sur y norte de Irak), refugio de la organización armada. Entre los objetivos incluyó depósitos de armas y escondites de la guerrilla kurda. No se informó de víctimas de estos ataques.

Paralelamente, tres militantes kurdos murieron ayer a manos del Ejército y la Policía turcas. en las provincias de Hakkari, Diyarbakir y en Siirt.

«Que entierren las armas»

El viceprimer ministro en funciones, Yalçin Akdogan, reiteró ayer la «firmeza« del Gobierno contra los kurdos tras una campaña electoral exitosa basada en la estabilidad y la «unidad de Turquía».

«Mientras persista el terror, el Gobierno combatirá al terror (...) los electores han mostrado lo que piensan de esa organización», aseguró en referencia al PKK en declaraciones a la cadena televisiva NTV.

No obstante, y en una reedición de la vieja táctica del palo y la zanahoria, Akdogan añadió que el AKP podría retomar el diálogo con los kurdos que el propio gobierno metió en el congelador, pero solo «si aceptan enterrar las armas (..) Solo después de eso se podrá pasar a hablar de otras cosas», zanjó.

El PKK y el HDP

En una declaración publicada ayer por la agencia de prensa kurda Firatnews, el PKK calificó la victoria del AKP de «golpe de Estado político».

«El nuevo Gobierno tiene un programa político que contempla una única medida: la guerra», constata la guerrilla.

Todo apunta a que el análisis de la guerrila es certero y a que, por lo menos en los primeros meses, Ankara recrudecerá su ofensiva no solo contra el PKK sino contra los enclaves autónomos erigidos por la población kurda en muchas de sus poblaciones y ciudades tras la ruptura de las negociaciones.

El partido prokurdo HDP reclamó ayer al PKK que mantenga el alto el fuego unilateral que decretó el mes pasado horas antes de los sangrientos atentados del ISIS en Ankara, al tiempo que exigió al Gobierno que muestre voluntad para facilitar el fin de las hostilidades y ponga fin a sus operaciones militares y policiales contra el grupo para lograr avances y enterrar de una vez la violencia. Los enfrentamientos se han intensificado desde julio, cuando el PKK rompió el alto el fuego tras el atentado de Suruk. Cientos de milicianos y más de 120 policías y soldados han muerto.

 

Redada contra seguidores de la cofradía musulmana de Fetullah Gullen

Lo que está claro es que Erdogan ajustará cuentas con su antigua aliada, la cofradía musulmana de Fetullah Gullen.

Medio centenar de sus seguidores fueron detenidos ayer en Izmir (oeste) y otras ciudades.

La semana pasada intervino dos cadenas de televisión de la cofradía, una suerte de Opus Dei que permitió a Erdogan acabar con la tutela del Ejército turco a cambio de que les dejara hacer en su imperio educativo. Erdogan rompió el pacto en 2013 y la cofradía destapó la corrupción en el seno del Gobierno. D.L.