La compañía Turkish Airlines ha confirmado en un comunicado el cese de 211 personas y, entre los argumentos, ha citado no sólo necesidades operativas o de eficacia, sino también supuestos vínculos con el movimiento del clérigo Fetulá Gulen, exiliado en EEUU.
Por otra parte, el operador Turk Telekom, propiedad del Estado en un 30%, ha despedido a 198 personas «en colaboración con las fuerzas de seguridad». Algunos de los responsables de la compañía han sido citados a declarar por la Fiscalía turca.
Las autoridades turcas han cesado, suspendido o detenido a unas 60.000 personas a raíz de la intentona golpista. El presidente, Recep Tayyip Erdogan, argumenta que el Gobierno está eliminando una «estructura paralela» que tendría como cerebro a Gulen.

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