
«…tendiendo la mano
a quien lo necesita,
protegiendo y dando cobijo
a quien viene en apuros
Siendo la luz
de quien anda a ciegas,
sin rumbo»
Es el texto de la tarjeta del lehenakari Iñigo Urkullu. Ese fragmento del himno de la Ertzaintza, el «Zorionak eta urte berri on!» de rigor y su rúbrica componen el interior de la tarjeta. En su portada, un dibujo del palacio de Ajuria Enea, el escudo de la CAV y un motivo navideño. Lo más novedoso y destacado, por tanto, la alusión a la Policía autonómica.
El guiño de Urkullu no parece ajeno a la polvareda levantada por la sentencia del ‘caso Cabacas’. Mientras las tarjetas llegaban a miles de destinatarios, la consejera de Seguridad de Lakua, Estefanía Beltrán de Heredia, decía ante los micrófonos de Radio Euskadi que no ve motivos para dimitir y ha arremetido contra EH Bildu, formación a la que ha acusado de «utilizar este desgraciado suceso [la muerte de Iñigo Cabacas] como arma contra la Ertzaintza» por «interés político».
Beltrán de Heredia apuntaba que la dimisión del jefe de la Ertzaintza, Jorge Aldekoa, «ha sido producto de una meditación personal» y ha insistido en que tras la muerte del joven basauriarra la Ertzaintza ya modificó protocolos de actuación e hizo una reflexión.

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