
«Teniendo en cuenta que en este centro los alimentos se reparten en función a las creencias religiosas de cada uno, solicito acogerme a este derecho. Pongo en conocimiento del centro que soy discípulo del dios Baco (dios del vino), por ello solicito por favor que se me dé vino con las comidas para cumplir las normas de mi religión».
Esta era la carta remitida por un recluso de la prisión alavesa de Zaballa para solicitar al director que sus comidas fueran acompañadas con vino. Consumir alcohol está estrictamente prohibido en las cárceles españolas, pero el preso buscaba emplear el derecho a excepción religiosa para regar sus almuerzos.
Tal y como afirma el blog Strambotic del diario ‘Público’, que es quien ha dado a conocer la misiva del recluso, el Ministerio del Interior español ha archivado la solicitud.
La carta del preso circula en las redes sociales incluso con el nombre y apellido a la vista, está claro que la prisión no ha respetado la Ley de Protección de Datos.

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