Franco Zeffirelli fue el último de una de las generaciones más importantes que ha dado el cine italiano y a la que pertenecieron maestros como Vittorio De Sica, Luchino Visconti o Federico Fellini. Una camada de hijos de los desastres de la segunda guerra mundial de la que Zefirelli vivió distanciado debido a sus muchas singularidades y contradicciones que cimentaron un ideario político que lo aproximó al ideario de Silvio Berlusconi, con quien fue senador entre 1994 y 2001.
Sirva como ejemplo de todo ello la autobiografía que publicó en el año 2003 y en la que plasmó algunos de sus pasajes más silenciados y destacados, incluyendo la relación sentimental que compartió con Visconti y en la que escribió párrafos como «los comunistas, a los que Luchino había entregado el alma y la reputación, quisieron quedárselo para ellos incluso muerto, porque aún les era útil. Qué tristeza».
Zeffirelli odiaba el término gay porque era «una manera estúpida de llamar a los homosexuales, como si fuesen payasitos inocuos y divertidos» y consideró a los críticos de cine -quienes en la mayoría de las ocasiones trituraron buena parte de su obra- como «ignorantes, incompetentes y faltos de pasión».
Cine, ópera y lágrimas de 'Campeón'
Dentro de su faceta artística alternó su pasión por el cine y la ópera y entre los proyectos fílmicos mostró cierta predilección por la temática religiosa. Como por ejemplo el que dedicó a San Francisco de Asís -'Hermano Sol, Hermana Luna' (1972)-, y la mastodóntica miniserie 'Jesús de Nazaret' (1977). A finales de los 70 recaló en Hollywood para dirigir una de sus obras más comercialmente exitosas y lacrimógenas, 'Campeón' (1979), y 'Endless Love' (1981). En su filmografía también figuran 'El joven Toscanini' (1988); la versión de 'Hamlet' (1990) protagonizada por Mel Gibson y Glenn Close; 'Jane Eyre' (1996) y 'Té con Mussolini' (1999).
En su última película quiso rendir homenaje a us idolatrada Maria Callas con el biopix protagoniado por Fanny Ardant y Jeremy Irons 'Callas foerever' (2002) y en ella volvió a salir a relucir el exceso de glamour que Zefirelli siempre quiso imprimir a su obra la cual fue tildada de kitsch y almibarada.
La mejor versión de 'Romeo y Julieta'
No obstante, topamos en su filmografía con dos obras que podrían ser consideradas como recordadas, dos versiones de su admirado Shakespeare que llevaron por título 'La mujer indomable' (1967) y 'Romeo y Julieta' (1968).
La primera de ellas, una desenfadada recreación de 'La fierecilla domada', contó con una racial interpretación de Sofia Loren y un juguetón Richard Burton dentro de un cuidado envoltorio visual.
En cuanto a la versión que filmó del drama de los amantes de Verona, esta contó con dos grandes aciertos. Por un lado quiso respetar la edad original de los protagonistas del texto shakespiriano y para ello apostó por dos intérpretes por entonces desconocidos, Leonard Whiting (17 años) y Olivia Hussey (15 años). Ambos, sobre todo Hussey, lograron transmitir la inocencia que fue truncada por el conflicto que se estableció entre los clanes Montesco y Capuleto.
El segundo acierto de este filme, tal vez el más notable, fue la sobresaliente banda sonora que compuso el maestro Nino Rota y que tuvo en piezas como el 'Tema de amor de Romeo y Julieta' -también conocido como 'A Time This For Us'- y su variación cantada 'What Is a Youth?', cuya letra fue escrita por Eugene Walter e interpretada por Glen Weston, sus temas más reconocidos. Finalmente, el filme fue reconocido con dos Óscar -dirección artística y fotografía-, además de ser candidata al mejor director y a la mejor película.
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