
Nafarroa ya se encuentra en cifras prenavideñas. Es cuestión de días que baje de la situación de “Riesgo Extremo”. A falta de cerrar la semana epidémica, apunta a una reducción de los casos cercana a un 40%. La CAV, por su parte, sigue descendiendo a una ritmo similar. No obstante, la CAV cuenta con dos desventajas, pues parte de salida con una incidencia acumulada superior y ha sido forzada a reabrir los bares de las «zonas rojas», una relajación de medidas que puede comenzar a sentirse en próximos días, bien sea en forma de reducción de la mejoría o de repunte.
Epidemiológicamente, Hegoalde sigue inmerso en la segunda onda, que ha sido bimodal, ya que no ha tenido un pico, sino dos (antes y después de las navidades). No se puede dar por cerrada la segunda onda porque los resultados actuales siguen todavía lejísimos del umbral epidémico. Esto es, un número de casos lo suficientemente pequeño como para que la enfermedad no vuelva a dispararse.
Positividad bajo control
Las autoridades parecen descartar la idea de progresar en el descenso de la incidencia con medidas duras. Tampoco tiene demasiado sentido que una comunidad tome esa determinación en solitario, pues, si la incidencia es mucho mayor en los territorios de alrededor, todo el esfuerzo se esfumaría en el momento de abrir las mugas.
En el Estado se ha optado por poner el semáforo en los hospitales. Solo cuando el sistema hospitalario da muestras de poder colapsar se adoptan medidas drásticas. Por tanto, el levantamiento de las medidas que la CAV ya ha comenzado llevará a estabilizar los casos en una meseta de contagios que crea soportable por su servicios hospitalarios. Y Nafarroa hará lo propio más tarde o más temprano. La ausencia de epidemia de gripe ha dado cierto desahogo y los hospitales han llegado a estar mucho más tensionados que lo que están ahora (en la CAV no se sabe exactamente cuánta tensión llegaron a soportar, porque durante el primer pico no informó con veracidad de las camas ocupadas por covid).
Además de la bajada generalizada de los últimos días, la buena noticia está en los índices de positividad, que están siendo bajos en la última semana, cercanos al 5% que indica la OMS para tener la situación bajo control. Y esta vez sin los trucos de Lakua para bajar el indicador con rastreos masivos. El sábado, Nafarroa registró un 3% de positividad y la CAV, un 4,8%.
Estos resultados hacen pensar que el sistema de rastreos se ha hecho más robusto y afinado que en meses atrás, y esto podría ayudar a que la meseta de casos no devenga en un nuevo repunte. Sin embargo, todavía es invierno y el control de los rastreadores ya ha demostrado ser insuficiente cuando la situación climatológica resulta favorable al virus.
Por otro lado, se hace preciso contar con una información más detallada sobre la evolución de la variante inglesa, aislada del resto de casos por otras variantes. Esta cepa está avanzando de forma muy similar en Nafarroa (18% del total de casos) y en la CAV (16%). La duda a despejar es si las medidas están conteniendo únicamente a las cepas tradicionales del virus o también consiguen que las infecciones por variante inglesa sean menos cada vez. Si esta cepa es lo suficientemente transmisible como para generar más casos cada semana con estas restricciones, es posible que provoque por sí sola un repunte en cuestión de semanas.
Entrando ya a datos puros, en la CAV 31 personas más ingresaron con covid en planta, mientras que en las UCI de Osakidetza había este domingo 170 personas. En Nafarroa, nuevamente, la situación hospitalaria no sufrió variación en las UCI, aunque sí en planta, donde permanecía una persona más que en la jornada precedente.

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