
Todos los parámetros que sirven para hacer un seguimiento a la situación epidemiológica en Hego Euskal Herria mejoran día a día. El principal, el de la incidencia acumulada, registró el miércoles una caída de casi treinta puntos, pasando de 799,82 casos por cien mil habitantes a 770,03, con Bizkaia mostrando las mejores cifras por primera vez en varias jornadas, pues ha bajado más de cuarenta puntos en solo 24 horas, desde 888 a 847 casos.
Nafarroa, por su parte, encadena once días consecutivos de descenso, con una reducción de más de 250 puntos en este tiempo; Gipuzkoa sigue su estela con ocho jornadas mejorando los datos, y Araba sigue con la afección más baja y la más estable.
Además, el informe diario de Osakidetza mostró ayer caídas en el número reproductivo básico Rt –está en 0,83, el punto más bajo desde el inicio de la quinta ola– y la razón de tasas (0,90), y solo la positividad, que sigue por encima del 10%, aporta un elemento claramente negativo en el balance epidemiológico.
Al menos, si se mira el cuadro general, ya que si se entra al detalle hay otro dato que sigue sin enderezarse, como es la afección entre las personas mayores.
Entre 17 y 18 años, 1.400 puntos menos
Y es que si el inicio de este fuerte repunte de contagios, que ha elevado la incidencia al punto más alto desde la primera ola, estuvo protagonizado por los jóvenes, debido sobre todo a viajes de estudios y eventos festivos, ahora la mejora también está siendo liderada por estos grupos etarios. Por el contrario, la curva sigue sin tocar techo en los colectivos de mayor edad.
Es algo que tiene sentido, pues las medidas adoptadas han tenido como objetivo limitar los espacios de ocio que habían provocado la ola, y la transmisión se está dando ahora en ámbitos diferentes y afectando a otros grupos.
Así, el informe del Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (Ispln) señalaba el miércoles que si bien en el grupo de 15 a 34 años de edad la incidencia semanal había descendido un 33% –aunque seguía siendo el más afectado–, la incidencia había aumentado en mayores de 65 años, especialmente a partir de los 75 años, en los que el ascenso fue del 66% la semana pasada. Y advertía de que «esto puede tener consecuencias serias, porque en edades avanzadas la protección vacunal puede ser más débil y la probabilidad de formas graves es mayor».
Y algo parecido se desprende del boletín de Osakidetza, donde la incidencia general empezó a caer el jueves pasado –llegó a estar en 870 y ahora suma 785 casos por cien mil habitantes– pero ha seguido aumentando entre los mayores de 65 años.
Es verdad que no sube mucho, 19 puntos en la última semana, y parte de una situación muchísimo mejor, pero los datos de hospitalización y decesos de las últimas jornadas son un recordatorio de lo que ocurre cuando el virus entra en ese colectivo.
En el lado opuesto, la franja de edad de 17 y 18 años es la que mejor evoluciona, con una razón de tasas, que mide la evolución semanal de la incidencia, de 0,75, la más baja de todas. Este grupo ha reducido su incidencia en más de 1.400 puntos en una semana, sin embargo, sigue siendo con diferencia el más afectado, con una tasa de 4.294 casos por cien mil habitantes.
La razón de tasas también está por debajo de y entre los 13 y 16 años, con 0,94, y el segundo grupo con mayor afección, el que forman las personas de 20 a 29 años –de hecho, es la década con la incidencia más alta, 2.386– evoluciona mejor incluso, pues la razón de tasas está en 0,87.

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