
Tras varios ataques en torno a la central nuclear más grande de su tipo en Europa registrados este viernes, Moscú y Kiev se han acusado mutuamente de poner en riesgo la seguridad de la instalación, mientras que el secretario general de la ONU, António Guterres, ha advertido de que se trataría de un hecho «suicida», por lo que ha instado a ambas partes a un alto el fuego.
Desde los primeros días de la invasión de Ucrania, iniciada el pasado 24 de febrero, la planta atómica de Zaporiyia está bajo control de las tropas rusas y ahora Moscú culpa a Kiev de la escalada bélica en esta zona.
Ya el sábado, las autoridades prorrusas de la región de Zaporiyia acusaron a las fuerzas ucranianas de atacar con su artillería la central nuclear, lo que habría provocado daños en líneas eléctricas y naves industriales de la planta.
«Extremadamente peligroso» para todo Europa
El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha emplazado a los países «con influencia absoluta» sobre las autoridades ucranianas a que intercedan para poner fin a los ataques, según ha recogido la agencia Sputnik.
Peskov ha señalado que «los ataques a la central nuclear por parte de las Fuerzas Armadas ucranianas representan una acción extremadamente peligrosa, que de agravarse podría traer consecuencias catastróficas para vastos territorios, incluyendo el territorio de Europa».
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha arremetido contra Rusia al afirmar que «los ocupantes crearon otra situación extremadamente peligrosa para toda Europa».
«Cualquier bombardeo contra esta instalación es un crimen abierto y flagrante, un acto de terror», ha indicado Zelenski en su mensaje de vídeo diario, en el que también ha reclamado más sanciones «contra toda la industria nuclear rusa».
Energoatom, la operadora de las centrales nucleares ucranianas, también ha denunciado el «chantaje» de las tropas rusas por el minado de la zona.
Desde el otro bando se han hecho acusaciones similares: «Los ataques de Ucrania contra instalaciones nucleares pueden ser calificados en base al derecho internacional como actos de terrorismo nuclear», ha manifestado en Telegram el senador ruso Konstantin Kosachev.
El senador ha comentado que el ataque del Ejército ucraniano contra esta nuclear en momentos en que Naciones Unidas celebra una conferencia sobre el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) «pone en duda el cumplimiento por parte de Ucrania de sus compromisos en materia de seguridad de instalaciones nucleares».
A la espera de la agencia atómica de la ONU
Precisamente, el secretario general de la ONU ha subrayado que cualquier ataque a una planta nuclear es «una misión suicida», evitando señalar responsables de lo que está sucediendo en las últimas horas en Zaporiyia.
Guterres ha expresado su apoyo al Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y a sus esfuerzos para estabilizar la situación general de la zona y acceder a la planta nuclear.
En junio, el director del OIEA, Rafael Grossi, se mostró dispuesto a visitar la central bajo control ruso, pero Ucrania criticó con vehemencia esos planes al considerar que el viaje del responsable de la ONU podría suponer algún tipo de legitimación de la ocupación rusa.
En un comunicado difundido el sábado, Grossi dijo estar muy preocupado por el bombardeo del viernes y habló de un «riesgo muy real de un desastre nuclear que podría amenazar la salud pública y el medio ambiente en Ucrania y más allá».

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