
La segunda película de la guionista, montadora, productora y directora vietnamita Kim Quy Bui tuvo su estreno europeo en la sección Forum de la Berlinale de 2021.
Es una coproducción de Vietnam y Alemania que desarrolla tres historias distintas de cómo se afronta la muerte y sus ritos funerarios en Vietnam, entre la tradición y la modernidad, desde el ámbito rural al urbano. Un hijo que enfrenta la muerte de su madre. Una mujer que lleva las cenizas de su marido al pueblo. Un hombre que pierde a su amada.
El fallecimiento de un ser querido lleva a estos tres personajes a plantearse diferentes formas de entender la muerte.
La lucha entre sobrellevar el duelo y la frialdad de la burocracia hace que su posición ante la pérdida y sus rituales se conviertan en algo superficial y mucho más doloroso.
La cineasta no oculta que entre sus influencias destaca la del maestro tailandés Apichatpong Weerasethakul, sobre todo en lo relativo a borrar la distinción entre los vivos y los muertos, así como en su interés por recrear atmósferas y el simbolismo por encima de la linealidad de una narración.

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