«¡Cobarde!», «El club de la comedia» y la cita de «Fariña»; el surrealista pleno de Feijóo
Sánchez desprecia al candidato del PP y encarga al exalcalde de Valladolid la respuesta, reservándose así para su propia investidura. La bancada conservadora insulta a gritos al presidente en funciones, en una sesión incendiada.

Cuando muchos en el Congreso criticaban al PSOE por mantener en vilo la expectativa de si hablaría Pedro Sánchez, dándolo por descontado, Ferraz ha decidido dar un golpe de efecto más que inesperado: su portavoz ha sido el diputado Óscar Puente, exalcalde de Valladolid y conocido por su estilo lenguaraz en las redes sociales y en su confrontación con las derechas.
Legisladores y representantes del área de comunicación del PSOE daban a entender en los pasillos del Congreso que Sánchez podía no comparecer en este primer pleno de investidura y lo dejaban en duda, aunque nadie les creía. Incluso parte del equipo de Núñez Feijóo comentaba lo irracional que era creer que había una duda al respecto de no poner en la cancha al mejor jugador. Finalmente ha sido así, en un gesto que mezcla desprecio, hacia el candidato a presidente del Gobierno, y táctica.
El encargo a Puente mezcla desprecio y táctica: el PSOE ha querido reflejar que también el PP le arrebató alcaldías y autonomías con una mayoría alternativa
Fuentes del PSOE, apenas concluido Puente, han informado a la prensa que la decisión ha sido para «retratar» la contradicción de Feijóo por lo que representa el exalcalde: alguien que gana las elecciones pero al que el PP arrebata el cargo con una mayoría alternativa. La idea era exhibir la incoherencia de la idea-fuerza que repite Feijóo desde el 23J: tiene que gobernar porque fue el más votado.
«Pedro Sánchez intervendrá en su momento, cuando llegue el tiempo de su investidura», señalan desde Ferraz. En Sumar, curiosamente, también esperaban comprobar la estrategia del PSOE para decidir la propia, también filtraban sus diputados que el partido de Yolanda Diaz tenía «un plan A y un plan B» y que lo estaban debatiendo internamente. Finalmente, ha hablado la novata portavoz parlamentaria Marta Lois, siguiendo la sintonía de quitarle densidad política a este pleno.
La ebullición de estas versiones ha tenido su punto culmen en el receso luego de la presentación de Feijóo de su candidatura, acompañado desde la tribuna por los barones autonómicos, como Isabel Díaz Ayuso y Juan Manuel Moreno Bonilla. También han estado el líder de los senadores «populares», Javier Maroto, y el líder del PP vasco, Carlos Iturgaiz. Como aplaudir en la tribuna de arriba del hemiciclo está prohibido, se los ha visto muy sosegados.
El momento «hooligan»
Sosiego abajo, ninguno. Cuando hablaba Feijóo en su primer turno, la bancada socialista en más de una oportunidad ha murmurado o abucheado. Por ejemplo, cuando ha dicho tener los votos necesarios para ser investido, y lo ha repetido irónicamente dos veces, basándose en que Carles Puigdemont le hizo la misma propuesta. También cuando ha afirmado estar «harto de las etiquetas de buen o mal español», y han estallado risas de fondo.
A los veinte minutos de discurso se ha perdido y ha tenido que retomarlo. Las caras de algunos dirigentes, a veces amplificadas en las pantallas gigantes del hemiciclo, eran muy elocuentes. Como las risas de la ministra en funciones de Igualdad, Irene Montero, cuando Feijóo ha machacado en que se opone «al control de la Justicia», o los gestos de disconformidad de la diputada de Vox María de la Cabeza Ruiz, sentada junto a Javier Ortega Smith, cuando el líder del PP aseguraba que no habría «adoctrinamiento en las aulas» bajo un gobierno propio y respeto a la elección de la lengua castellana en la enseñanza.
Mientras hablaba Feijóo, Yolanda Díaz no se ha podido contener y le ha pedido a través de Twitter que «deje de mentir» por las cifras sobre las vacantes laborales. En un pasillo durante el receso y antes de subir al ascensor, al preguntarle qué opinaba, ha respondido: «Yo estoy con una cuota extra de sufrimiento por ser gallega».
Pero el debate bronco tendría su clímax un rato después, cuando el diputado Puente ha buscado evidentemente llevar el tono al choque, con un discurso sarcástico e irónico. No sólo ha rebatido escrupulosamente la teoría de que debe gobernar el más votado con todos los casos en los que el PP le arrebató alcaldías o autonomías al PSOE, sino que ha buscado horadar la herida interna entre los bandos de la familia conservadora: constantes referencias a Ayuso y Aznar y a la defenestración de Casado.
Puente: «Señor Feijóo, usted es un pata negra del PP más rancio, viene de esa gran familia del PP de Galicia bien retratada en ‘Fariña’»
«Señor Feijóo, usted es un pata negra del PP más rancio de la historia, y es mucho decir. Viene del PP de Galicia, esa gran familia bien retratada en [el libro y la serie de Netflix] ‘Fariña’», ha disparado Puente. Esto ha despertado la ira de la bancada «popular», que pasaría la factura un rato después, en la réplica de Feijóo.
Apenas comenzar, el candidato ha opinado que lo de Puente le había parecido un «club de la comedia» del cual él no quería ser parte. Y ha acusado a Sánchez de no «atreverse» a debatir con él «a pesar de que pidió seis debates en la campaña». En ese momento, en un ambiente cuya energía se sentía ya caliente por demás, ha estallado la bancada del PP aplaudiendo de pie y gritando todos al unísono «¡Cobarde, cobarde!» contra Sánchez. La cara del líder del PSOE se ha puesto roja y, visiblemente molesto, ha mirado a la presidenta del Congreso para que ponga orden. A ello también han seguido los ademanes de algunos diputados a la Mesa del Congreso, señalando el reloj con gritos de «¡el tiempo!», porque Puente se ha excedido diez minutos.
Ha sido un momento en el que el Congreso ha parecido convertirse en la platea de barrabravas de un Real-Barça. Francina Armengol, quien en comparación con su antecesora Batet ejerce un liderazgo flexible y poco interviniente en el debate, ha reclamado a los diputados silencio y advertido que iba a ser tolerante con los tiempos.
La embestida de Feijóo ha seguido luego contra Sánchez, cuando se ha recuperado del shock de la cascada de dardos de Puente. Le ha dicho que el PSOE ha llegado al «cenit de su decadencia». Ha tendido la mano a Abascal, en cuyo turno se los ha visto cómodamente socios. El líder de la ultraderecha se ha quejado, eso sí, de la alianza del PP con los medios que quieren practicar el «cordón sanitario» que «demoniza» a Vox.
Abascal ha afeado al PP que se haga «el moderado» y ha espetado a Sémper: «Se lo puedo decir en euskara, pero me va a entender mejor en español»
No se ha librado el exlíder del PP de Gipuzkoa, Borja Sémper, del oleaje generado por su discurso bilingüe la semana pasada. De hecho, Abascal, también vasco de origen, ha afeado a Feijóo que se haga «el moderado». «Se lo puedo decir en euskara también, pero creo que me lo va a entender mejor en español», ha señalado sonriente el líder de Vox. En ese momento Sémper ha levantado las cejas, se ha reído nerviosamente dos veces y ha murmurado al oído de su compañera de escaño. No ha sido un día tranquilo para nadie. Mañana más.
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