Deshacer brechas

«El que pueda hablar, que hable; el que pueda hacer, que haga». El llamado a filas de Aznar ha llevado a varios jueces a rescatar el traje de Indiana Jones y hacer arqueología en busca de terrorismo y alta traición, delitos que pueden quedar fuera de la amnistía si el PSOE no corrige su posición. Inmune a noción alguna de decoro, Manuel García-Castellón ha querido ver en Tsunami terrorismo, un concepto tan maleado que sirve para todo. De aquellos polvos, este lodazal.
En Barcelona, Joaquín Aguirre no le ha ido a la zaga, recuperando el espantajo de la conexión rusa. El ridículo que la Judicatura española puede hacer en Europa es tremendo, igual que el daño que puede causar a gente pendiente de procesos que deberían caer con la amnistía. Recordatorio: el Estado está dispuesto a sacrificar credibilidad y democracia cuando ve su unidad en peligro o, simplemente, le puede la sed venganza. Hoy es un día oportuno para recordar que sí, que se atreven.
En cierta manera, Catalunya ya ha pasado por aquí. El Estatut tuvo en contra a toda la derecha española, que encontró en la Judicatura la manera de ganar lo que perdió en las urnas. El PSOE, tibio, lo defendió solo después de pasarle el cepillo, palabra de Alfonso Guerra. El lío del Procés, en la frívola versión española del ciclo 2012-2017, no hubiera existido sin el lío del Estatut.
El PSOE debe calcular si le renta, a estas alturas, dejar abierta esta brecha por la que entra, machete en boca, una Judicatura que, ahora mismo, no tiene más fin que hacer caer esta legislatura.

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