
El lunes comienza el plazo para que las organizaciones municipales del PNV se reúnan en Asamblea para proponer candidaturas a la presidencia del Euzkadi Buru Batzar, así como a los ocho puestos de burukides nacionales del EBB.
Andoni Ortuzar, presidente desde 2013, asegura haberse mantenido en silencio hasta la fecha «para salvaguardar la imagen pública» del partido. Un silencio que, afirma, «no ha sido fácil, porque la presión de los medios de comunicación, y también la lógica necesidad de saber de muchas y muchos de vosotros, me urgían a hacer pública una decisión», ha señalado en un comunicado publicado a través de las redes sociales.
Esa decisión, sin embargo, no es otra que dejar en manos de los afiliados la decisión. «Toca ahora escuchar las propuestas que salgan en nuestros batzokis. Yo estoy a disposición de este Partido para lo que necesite. Donde la afiliación crea que soy más útil, allí estaré. Es, por tanto, vuestra hora y vuestra decisión. Lo que decidáis estará bien».
Añade que «la presidencia del EBB es muy importante y debe ocuparla la persona más idónea en este momento».
Andoni Ortuzar ha llevado las riendas del partido los últimos doce años, desde que tomó el relevo a Iñigo Urkullu en enero de 2013. Antes había sido presidente del Bizkai Buru Batzar desde 2008. «La ración de ego que todos y todas tenemos está colmada en mi caso. Sinceramente, creo que también está probada mi capacidad de compromiso y dedicación a la causa abertzale y jelkide», ha transmitido.
Según afirma, hace cuatro años quiso dar un paso a un lado. «Yo creía que el alderdi necesitaba una nueva cabeza al frente de nuestra ejecutiva que pudiera pilotarlos en el tiempo, ya que su despliegue podía llevar incluso más de cuatro años. La opinión mayoritaria fue otra y acepté». Comenzó, de esta forma, su tercer mandato al frente del PNV.
Últimos años
En estos últimos años post-pandemia, Ortuzar destaca haber «sido capaz de retener prácticamente toda la representación institucional y eso que veníamos de un ciclo electoral 2019-2020 en el que habíamos llegado a nuestro cenit político». A pesar de ello, reconoce que ha sido «sufriendo mucho y con más apuros electorales de los que habíamos previsto».
Su decisión, o la falta de ella, se enmarca en la renovación de cargos en el partido. «¿Cómo damos coherencia a lo hecho hasta ahora en la elección de la Presidencia del EBB y en los ocho asientos de burukides nacionales? ¿Hasta dónde debe llegar la necesaria renovación?», se pregunta Ortuzar, que pone sobre la mesa las dos opciones: «Quienes creen que la renovación debe ser total, empezando por la propia figura del presidente del EBB y quienes consideran que es muy arriesgado cambiarlo todo al mismo tiempo y proponen un ‘mix’ de renovación y continuidad (que no continuismo)».
Con un estilo locuaz y afable, tuvo una primera fase de liderazgo cómodo en el seno del partido, pero los sucesivos descensos electorales del último ciclo habían puesto en cuestión su continuidad. Se han traducido en críticas internas y aparición de candidatos alternativos a los propuestos por la dirección en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa.
Entre medio, el EBB lanzó los procesos «Think» en un intento de sintonizar con la ciudadanía, pero sin demasiado impacto y nulo efecto electoral.
En estas últimas semanas, Andoni Ortuzar ha iniciado una ronda de contactos con formaciones políticas, para intentar acercar posiciones para un nuevo estatus, que se están manteniendo en confidencialidad total.
Aitor Esteban como posible sustituto
Mientras en Euskal Herria ha mantenido una línea de alianzas basada exclusivamente en el PSE, en el Estado hubo un viraje rotundo en 2018, cuando el PNV pasó en pocos días de aprobar los presupuestos del Gobierno del PP a apoyar la moción de censura que descabalgó a Mariano Rajoy.
Para la sucesión ha cobrado total predominancia estos días el nombre del portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, que de hecho ha alimentado esta hipótesis afirmando que sería «un honor» para él recibir una propuesta de las bases.
«En lo personal, en la medida que una decisión u otra atañe a mi persona, quiero deciros que para mí ha sido, es y será siempre un honor estar al servicio de este partido. Quienes me conocéis sabéis que soy un optimista vital y siento pasión por lo que hago en cada momento, sea esto lo que sea. Creo en el PNV y en el futuro del PNV. Sin la más mínima duda. Y creo en la labor transformadora de la política y de las y los políticos», añade.

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