El kiwi del Aturri, una producción en apuros y al borde del ahogo
El kiwi de la vega del Aturri, ¿un «ejemplo de mala adaptación» al cambio climático? En su último informe, el Tribunal de Cuentas Europeo subrayó que esta producción cultivada cerca de las orillas de ese río requería un gasto de agua particularmente intensivo. En el sector, las reacciones divergen.

Se ituada en la frontera entre Euskal Herria, las Landas y el Bearn, la industria del kiwi del Aturri debe adaptarse si quiere sobrevivir. El pasado mes de octubre, el informe especial del Tribunal de Cuentas Europeo señalaba la considerable necesidad de riego de este cultivo, inadecuado para los recursos hídricos existentes.
El kiwi es una planta especialmente exigente en cuanto a agua, hasta «2.000 m³ por hectárea» cultivada. Su coste ambiental se considera demasiado alto frente a los desafíos climáticos actuales.
En este informe, el Tribunal de Cuentas denuncia las malas inversiones públicas en infraestructuras financiadas por fondos europeos (Feader), como «la construcción de un embalse destinado a regar cinco hectáreas de actinidia -la planta del kiwi-» en Nueva Aquitania, por valor de 110.064 euros. La institución recomienda optar por cultivos más adaptados a las características locales.
Mathieu Bessouat, agricultor y antiguo productor de kiwis de la localidad bajonavarra de Burgue-Erreiti (Bergouey-Villenave), afirma que este estudio no le sorprende. «En mi opinión, el Tribunal de Cuentas acertó, los kiwis consumen agua en exceso». Hace tres o cuatro años tuvo que arrancar, junto a su hermana Laurence, todas sus plantaciones de kiwis porque los árboles se estaban marchitando. Su caso no es aislado. «Los kiwis de los alrededores de Peyrehorade están siendo arrancados porque existe un problema de asfixia de las raíces en el suelo», señala. «Las raíces se pudren antes de que el resto lo haga». Un fenómeno que podría explicarse en particular por el hecho de que estos planes estaban demasiado regados. «Es la serpiente que se muerde la cola», afirma.
Desacuerdo con las cifras
Sin embargo, Jean-Marc Poigt, presidente de la asociación Kiwi de l'Adour y productor desde hace treinta años, asegura que las cifras del Tribunal de Cuentas «son un escándalo» y que el redactor del documento «nunca vino a vernos, tomó un expediente de Lot-et-Garonne. no nos sentimos concernidos por esta problemática». Poigt garantiza que solo gastó 38 metros cúbicos de agua por hectárea en 2024, frente a los 2.000 metros cúbicos de los que habla informe.
Bernard Azam, productor de kiwis desde 1985 y responsable de la firma Kiwifruit Plus, en Gixune, tilda de «aberración» el informe. «Nuestra región ofrece el mejor contexto edafoclimático -clima y suelo- de Europa para el cultivo del kiwi. Me parece normal que señalen a Córcega o al sudeste, donde los veranos son muy secos, pero el clima templado que caracteriza nuestros veranos hace que seamos la región que menos riego necesita para cultivar kiwis».
Poigt defiende que «nuestros huertos están muriendo por el exceso de agua», y sostiene que el verdadero problema es la mortalidad del kiwi, que se debe principalmente al exceso de lluvia, la falta de frío en invierno y al aumento permanente de la temperatura media. Se cree que estos episodios climáticos son el origen de la enfermedad que actualmente afecta a las plantaciones de kiwis de las orillas del Aturri.
Obligados a recuperarse del hongo que está destruyendo sus cultivos, Jean-Marc Poigt y Bernard Azam planean replantar con portainjertos. «Este es el desafío del sector», resume el presidente de la asociación Kiwi de l’Adour, «para garantizar las necesidades de producción y la renovación de los operadores».

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