
El arquitecto Norman Foster, junto a componentes de la Fundación Museo de Bellas Artes de Bilbo, ha cursado este martes visita a las obras de Agravitas, el proyecto de ampliación de la centenaria galería que busca realzar su presencia junto a la icónica pinacoteca revestida de titanio de Frank Gehry. Ante los medios de comunicación, el nonagenario creador británico se ha mostrado satisfecho cómo se está plasmando y ha resaltado el trabajo de equipo.
Ni dos meses han pasado desde que a mediados de abril, con el esqueleto metálico finalizado tras la crisis provocada por problemas con una subcontrata, se anunciara que el 24 de junio de 2026 abrirá sus puertas la ampliación del Bellas Artes de Bilbo. En aquella ocasión, sí estuvo Luis María Uriarte, el otro ‘padre’ de Agravitas, que junto al lord arquitecto británico y otros integrantes del equipo han recorrido las obras para ver cómo se hace realidad su proyecto.
En esa visita han estado también la diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, en su condición de presidenta del Patronato del Museo, quien ha destacado como los trabajos avanzan «a pleno rendimiento». Le acompañaban la vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística, Ibone Bengoetxea; el alcalde de Bilbo, Juan Mari Aburto; y Xabier Sagredo, presidente de BBK Fundazioa, cuya aportación económica ha sido clave para que la pinacoteca encajada en el parque de Doña Casilda Iturrizar tenga una nueva sala de exposiciones de más de 2.000 metros cuadrados en esta ampliación de 6.000.
Foster ha incidido en que lo que ahora comienza a aflorar de Agravitas es «la punta del iceberg» de un «gran trabajo» desarrollado en los últimos seis años. Tampoco ha pasado por alto que ha podido percibir tras recorrer el nuevo espacio que se está definiendo la conexión entre el museo, la Ría y su entorno.
«Absolutamente extraordinaria»
«Nada sustituye la experiencia real, que en este caso ha sido absolutamente extraordinaria», a pesar de que, ha subrayado, «muchas veces nos enfrentemos a obras, modelos y tecnologías aplicadas a la realidad, que, la verdad, es muy difícil de sustituir».
No ha pasado por alto que la gran transformación que afronta la pinacoteca se está llevando a cabo con parte de ella abierta al público, lo que ha atribuido a Miguel Zugaza como director. «Es algo igual de espectacular e impresionante», ha apuntado.
«Aquí me siento en casa», ha asegurado, apuntando al pasado industrial de Bilbo y su Manchester natal. Además, ha añadido la relación que mantiene con el Botxo a raíz de su colaboración en la construcción del metro, por lo que espera «con muchas ganas e ilusión» estar en la inauguración.
Antes, ha tomado la palabra Etxanobe, quien ha manifestado que el proceso de reforma, cuestionado desde un movimiento cívico, hace «más evidente la relevancia y calidad» del proyecto de Foster, del que ha dicho que «representa un alarde técnico, estético y funcional cuya elegancia no deja de sorprendernos».
Para la diputada general, la obra en marcha se relaciona con «coherencia y respeto» con los dos edificios que ya forman parte del museo, acrecentando su protagonismo en la trama urbana y «revitalizando» su conexión con el parque.
La anécdota del acto ha sido cuando la diputada general ha regalado a Foster un paraguas con motivo de su reciente 90 cumpleaños, donde algunos de los asistentes han entonado el ‘Zorionak zuri’.
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