
En su segunda reunión tras un primer encuentro de urgencia el jueves pasado para abordar el futuro de la Berlinale, el consejo de supervisión del KBB, el ente presidido por el ministro alemán de Cultura, Woldram Weimer, que está detrás este certamen anual, ha formulado «recomendaciones» para «fortalecer el festival», con el fin de su «desarrollo a largo plazo y de garantizar su aceptación social y estabilidad económica», según un comunicado difundido este miércoles.
Estas recomendaciones prevén, en concreto, la creación de un foro consultivo, así como la elaboración de un código de conducta para toda los eventos culturales patrocinados por el KBB.
El comunicado subraya que, en la reunión de este miércoles, el consejo, que celebra la disposición de Tuttle a continuar con su labor y «lamenta que el activismo político haya interferido en el trabajo artístico de la última Berlinale», ha «sentado las bases» para el futuro del festival.
Además, el consejo ha reafirmado «su firme compromiso en la lucha contra el antisemitismo y se sumó a la clara postura del KBB de proteger, promover y dar voz a las perspectivas judías».
«Tricia Tuttle ha tomado en los últimos meses decisiones fundamentales con gran energía y ha mostrado a la Berlinale el camino para salir de una hace tiempo incipiente crisis. Le agradezco su disposición a continuar por este camino», ha declarado Weimer.
Ha agregado que, tanto él mismo como el consejo de supervisión, «acompañarán los procesos necesarios de forma constructiva».
«Con las recomendaciones aprobadas hoy, hemos sentado las bases para reforzar la aceptación social del festival. El arte y los artistas deben volver a ser el centro de la Berlinale», ha instado.
Tuttle, al frente de la Berlinale desde 2024, ha celebrado la decisión del consejo de reafirmar su confianza en su dirección del festival.
"El gremio ha formulado una serie de recomendaciones que examinaremos detenidamente. Agradezco al consejo de supervisión el diálogo constructivo y que haya vuelto a destacar la importancia de la independencia de nuestro trabajo", añadió.
Polémica
La controversia ya surgió el primer día del festival por recriminaciones al jurado por no posicionarse sobre Gaza y negarse a contestar preguntas sobre el genocidio. Fue su presidente, Wim Wenders, quien insistió en mantener las preguntas estrictamente relacionadas con el cine, cuando la rueda de prensa que estaba ofreciendo sufrió un «fallo técnico».
«Tenemos que mantenernos al margen de la política. Somos el contrapeso de la política, lo opuesto a la política; tenemos que hacer el trabajo de la gente, no el de los políticos», aseveró Wenders.
Dos días más tarde, la propia Tuttle salía al paso ante las críticas a Wim Wenders afirmando que «los artistas tienen la libertad de ejercer su derecho a la libertad de expresión como deseen. No se debe esperar que comenten sobre todos los debates generales sobre las prácticas pasadas o actuales de un festival, sobre las que no tienen control. Tampoco se debe esperar que hablen sobre todos los temas políticos que se les planteen, a menos que lo deseen».
Por su parte, no quedaron tampoco exentas de polémica las declaraciones del cineasta palestino-sirio Abdallah Alkhatib, premio a la mejor Ópera Prima con ‘Chronicles From the Siege’, que en la gala de entrega de premios del 21 de febrero acusó al Gobierno alemán de ser «cómplice del genocidio en Gaza por parte de Israel» y lanzó en su discurso lo que el Gobierno calificó de «amenaza implícita».
«Nos acordaremos de todos los que estuvieron a nuestro lado y nos acordaremos de todos los que estuvieron en contra de nosotros, contra nuestro derecho a vivir con dignidad, o que eligieron el silencio», había dicho el cineasta.
A esto se sumó la publicación por parte del diario ‘Bild’ de una fotografía tomada supuestamente una semana antes, en la que la directora de la Berlinale, Tricia Tuttle, aparecía junto con el equipo de ‘Chronicles From The Siege’, varios de cuyos integrantes portaban la kufiya palestina y banderas palestinas.
La pasada semana, 700 profesionales del cine defendieron la independencia de la Berlinale como lugar de debate y mostraron su apoyo unánime a la directora del certamen.

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