
El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha anunciado un giro drástico en la política energética de su país al condicionar el suministro de gas a Ucrania a la reanudación del tránsito de petróleo ruso hacia territorio magiar. La decisión, comunicada en un vídeo en redes sociales, intensifica la presión sobre Kiev en un momento crítico de la guerra.
«Mientras Ucrania no suministre petróleo, no recibirá gas de Hungría», ha afirmado el líder ultranacionalista, quien añadió que el corte se aplicará de forma progresiva, aunque sin detallar plazos. La medida afecta a un flujo clave: en octubre de 2025, casi la mitad del gas importado por Ucrania procedía de Hungría.
El origen del conflicto se sitúa en la interrupción del suministro de crudo ruso a través del oleoducto Druzhba, dañado —según Kiev— por ataques rusos recientes. Ucrania sostiene que las condiciones de seguridad impiden las reparaciones, mientras Budapest acusa al Gobierno de Volodimir Zelenski de bloquear el tránsito por motivos políticos y de incurrir en «chantaje».
La escalada no es nueva. Hungría y Eslovaquia ya suspendieron en febrero sus exportaciones de diésel a Ucrania como represalia. Además, Orbán ha vetado un préstamo de 90.000 millones de euros de la Unión Europea destinado a apoyar a Kiev y ha amenazado con bloquear futuras decisiones comunitarias mientras no se restablezca el flujo de petróleo ruso.
Elecciones y contexto
El enfrentamiento energético se produce en plena campaña electoral en Hungría, donde el partido gobernante Fidesz enfrenta un desafío sin precedentes. Las encuestas sitúan al movimiento opositor Tisza, liderado por Péter Magyar, con una ventaja de diez puntos. Orbán ha endurecido su discurso, acusando a Zelenski de intentar influir en los comicios del 12 de abril y de provocar una crisis energética.
A este contexto se suma un escándalo diplomático que ha sacudido Bruselas. El ministro de Exteriores, Péter Szijjártó, ha admitido contactos con Moscú tras revelaciones sobre supuestas filtraciones de conversaciones internas de la UE a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov. «La diplomacia se trata de hablar con los líderes de otros países», defendió.
La Comisión Europea ha expresado su «seria preocupación» por el caso, que refuerza la percepción de Hungría como el socio más cercano al Kremlin dentro del bloque. Orbán, que ha mantenido una relación fluida con Vladímir Putin desde el inicio de la invasión de Ucrania, afronta ahora un escenario en el que la política exterior, la energía y la seguridad se entrelazan con una contienda electoral decisiva.

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