
Irán volvió ayer a imponer un «control estricto» sobre el estrecho de Ormuz un día después de anunciar su reapertura en respuesta al bloqueo que Estados Unidos ha mantenido contra los puertos iraníes y a las mentiras del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre el alto el fuego.
El teniente coronel Ebrahim Zolfagari, portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, explicó que esto implica fuertes restricciones al tránsito marítimo en uno de los principales corredores energéticos del mundo.
La confusión y el caos se adueñaron del paso crítico y amenazaron con profundizar la crisis energética que sacude la economía global y con el regreso de los bombardeos.
Con miles de buques varados, ni los armadores ni las aseguradoras quieren correr riesgos. Los rastreadores de los movimientos marítimos reflejaban que los buques se desplazaban hacia el oeste tras el anuncio de la apertura del paso. Varios de ellos se acercaban a la isla de Larak, donde la Guardia Revolucionaria iraní controla el cruce, pero todos dieron la vuelta.
Ayer otros diez buques cruzaron el estrecho hacia el golfo de Omán –la mitad de ellos sancionados por EEUU– y se enfrentaban al bloqueo estadounidense. Armadores de los numerosos buques estancados en la zona confirmaron que los barcos recibieron un aviso de la Marina iraní que les informó de que debían esperar el permiso pertinente de las autoridades para el tránsito. Hasta ayer, Teherán había permitido el paso «limitado y gestionado» de algunos buques petroleros y comerciales como «gesto de buena fe» después del acuerdo de alto el fuego de diez días.
Pero EEUU mantuvo el bloqueo del tráfico que saliera o se dirigiera a los puertos iraníes y aumentó el contingente militar desplegado en la región, por lo que las autoridades iraníes denunciaron sus reiterados incumplimientos y decidieron volver a la situación anterior.
«Mientras Estados Unidos no restablezca la plena libertad de tránsito de las embarcaciones desde Irán y hacia Irán, la situación en el estrecho de Ormuz permanecerá bajo un control riguroso», sostuvo el portavoz militar.
El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ya había advertido de que el estrecho de Ormuz «no permanecerá abierto» si continuaba el bloqueo estadounidense.
También denunció las «afirmaciones falsas» del presidente de EEUU, Donald Trump, sobre el estratégico paso marítimo y las negociaciones de paz. «Con estas mentiras no ganaron la guerra y, sin duda, tampoco lograrán nada en las negociaciones», advirtió Qalibaf, que encabezó la delegación de su país en las conversaciones en Islamabad.
El pasado viernes, Trump aseguraba que el estrecho estaba «completamente abierto» para el comercio, y planteó la posibilidad de entrar en Irán para extraer el uranio enriquecido de la República Islámica, asegurando que Teherán había accedido a renunciar al combustible atómico almacenado sin cobrar nada por ello.
Ayer, tras el anuncio sobre el estrecho de Ormuz, insistió en sus bravatas. «Querían volver a cerrar el estrecho, ya saben, tal como lo han venido haciendo durante años, pero no pueden chantajearnos».
Resaltó además las «conversaciones positivas» con las autoridades iraníes «que se pusieron un poco listillos» y ante las que dijo adoptar una «postura firme».
Pero ni esta declaración ni la amenaza del pasado viernes de que no prorrogaría el alto el fuego parecen afectar a las autoridades iraníes. El primer vicepresidente, Mohammad Reza Aref, insistió en que «el control del estrecho de Ormuz está en nuestras manos, y o bien nos conceden nuestro derecho en la mesa de negociaciones o lo tomamos en el campo de batalla».
El Líder Supremo, Mojtaba Jamenei, lanzó también un mensaje de fuerza al advertir que la Marina iraní está lista para infligir «nuevas amargas derrotas» a EEUU e Israel, y el viceministro de Exteriores, Saeed Jatibzadeh, relativizó el avance del diálogo al afirmar que no habrá conversaciones con EEUU hasta que ambas partes acuerden un marco compartido.
Dos petroleros atacados
Precisamente, dos barcos patrulla de la Guardia Revolucionaria abrieron fuego contra un carguero de bandera india, que transporta dos millones de barriles de crudo, en las inmediaciones del estrecho de Ormuz, según la agencia de comercio marítimo de la Marina británica (Ukmto), que señaló que dos patrulleras se aproximaron al navío a unas 20 millas náuticas al noroeste de Omán y dispararon contra el carguero, que no registró daños.
Otro petrolero acompañante también tuvo que retroceder. El Gobierno de India convocó al embajador de Irán en el país para protestar.
Poco después, la Ukmto informó de un segundo incidente a 25 millas al noreste de Omán, cuando un carguero «fue alcanzado por un proyectil desconocido que causó daños» a algunos de los contenedores que transportaba.

Soldado de la Finul muere en un ataque en Líbano, donde Israel admite que ignora el alto el fuego
Un soldado francés de la fuerza de la ONU desplegada en Líbano (Finul) murió y otros tres resultaron heridos, dos de ellos de gravedad, en un ataque registrado en el sur de ese país, que el presidente francés, Emmanuel Macron, atribuyó a Hizbulah. Macron exigió a las autoridades libanesas que «detengan inmediatamente a los culpables».
La ministra francesa de Defensa, Catherine Vautrin, aseguró que el soldado cayó en una emboscada cuando participaba en una misión que despejaba artefactos explosivos en una carretera en la aldea de Ghanduriyah, y acusó a «un grupo armado» que le disparó «a corta distancia».
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, anunció que dio «instrucciones estrictas» para investigar inmediatamente el ataque y exigir responsabilidades a los autores. «Esta conducta irresponsable causa un grave perjuicio a Líbano y a sus relaciones con los países amigos que le apoyan en todo el mundo», afirmó Salam.
Por su parte, Hizbulah negó relación alguna con el ataque y pidió «prudencia a la hora de emitir juicios y atribuir responsabilidades sobre el incidente».
El alto el fuego anunciado por Trump en Líbano es, de nuevo, una falacia. El Ejército israelí reconoció ayer haber atacado «en varias ocasiones» el sur del país desde el inicio de esta supuesta tregua. Y lo justificó porque presuntos milicianos se acercaron a las tropas desde el norte «de la línea amarilla» a la zona controlada militarmente por Israel, y representaban «una amenaza inmediata». Israel sostiene que el alto el fuego no incluye estas «amenazas», con lo que se arroga el derecho a no cumplirlo.
Además, replica el modelo de ocupación de Gaza, dibujando una «línea amarilla» que delimita su ocupación permanente y se convierte en una frontera letal para los libaneses. Israel confirma a la vez que la supuesta «prohibición» de Donald Trump de bombardear Líbano no es real y que sigue marcando la estrategia bélica.
Por su parte, Hizbulah calificó las negociaciones del Gobierno libanés con Israel como un «fracaso» y una «rendición», por lo que dijo no verse concernido.
Gaza
El Ejército israelí mató a dos conductores de Unicef que suministraban agua potable a familias en el norte de Gaza, en una ruta comunicada a las autoridades israelíes. Unicef suspendió su actividad, que abastece a cientos de miles de personas. Más tarde, el Ejército mató a otras dos personas en el norte y sur de la Franja.
Cisjordania
Militares israelíes mataron al palestino de 25 años Ahmad Abú Ghaliyé al Suaiti, en Jirbet Salama, cerca de la colonia israelí de Negohot y de la ciudad de Hebrón, en el sur de Cisjordania. Tras matarlo, los soldados secuestraron su cuerpo.

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