Arnaitz Gorriti

Bilbao Basket afronta la primera mitad de «un partido de 80 minutos» con la duda de Hilliard

«Con sensación de no estar al 100%, pero con ilusión y ganas de hacerlo bien», según Jaume Ponsarnau, ha viajado la expedición bilbaina a Salónica a jugar la ida de la final de la FIBA Europe Cup con un PAOK muy mejorado respecto del que cayó dos veces ante los hombres de negro en la segunda fase.

Posado de la plantilla de Surne Bilbao en el ‘Media Day’ con presencia de Hilliard, duda hasta última hora.
Posado de la plantilla de Surne Bilbao en el ‘Media Day’ con presencia de Hilliard, duda hasta última hora. (Mikel MARTÍNEZ DE TRESPUENTES | FOKU)

Uno de los mejores síntomas de un equipo que afronta una final es que se sienta preparado. Sea favorito o no, tener la sensación de que el trabajo previo ya está bien hecho y que, sea cual sea el resultado final, sabrá afrontar cualquier posible problema suele ser sinónimo de garantía. Surne Bilbao afronta este miércoles a las 18.15 «la primera mitad de un largo partido de 80 minutos», en referencia del encuentro de ida de la final de la FIBA Europe Cup, que vuelve a enfrentar a los hombres de negro con el PAOK de Salónica, en la reedición de la final del año pasado. Pero los bilbainos cuentan con la seria duda de Darrun Hilliard, ausente en el partido ante Manresa por un problema muscular y que se ha esforzado al máximo para llegar a tiempo a la cita del Palataki.

«Darrun ha entrenado un poquito y progresa adecuadamente para poder ayudarnos», ha resumido Jaume Ponsarnau al pie del aeropuerto de Loiu, sin desvelar si será él o algún otro que, por cuestión de cupos de formación, tendrá que caer el técnico targarino en este partido.

Por más que progrese, si Hilliard no está para hacer grandes alardes –aunque juegue–, el cuadro bilbaino lo notará, y es por eso que el preparador catalán no ha escondido que su equipo está «con la sensación de no estar al cien por cien, pero con mucha ilusión y ganas de hacerlo bien» y con la «esperanza y la convicción» de que en el momento en que se lance el balón al aire «estaremos mejor». ¿Una forma de quitarse presión, poniéndose la venda antes de la herida? Puede, pero lo cierto es que las dos últimas derrotas en la Liga ACB, el 90-61 del Palau Blaugrana y el 80-84 frente a Manresa en Miribilla, obligan a Ponsarnau a guardar cierta cautela.

La importancia «de cada acción»

Lo que sí está claro es que los hombres de negro aspiran a que esta finalísima se decida en el encuentro de vuelta en Miribilla el próximo día 29. Ello implica que el resultado que se pueda traer el Palataki, ya sea en forma de victoria, empate –porque en este caso no habría prórroga– o una derrota por una diferencia corta, no puede dejar la eliminatoria prácticamente sentenciada. Una afirmación claramente de Pero Grullo, pero que inevitablemente ha conformado en la alocución de Jaume Ponsarnau que haya subrayado »la importancia de cada posesión; es más de cada acción».

«El reto nos va a exigir tanta concentración que para la mente es fácil caer en algunas trampas. Tenemos que estar a lo que hay que estar, que es mucho, muy importante y muy exigente», ha recalcado.

Puestos a ser optimistas, hay que recordar que los hombres de negro se enfrentaron en la liguilla de segunda fase al PAOK de Salónica, y lograron ganar en sus dos encuentros. Con un incontestable 95-73 en Miribilla, el día en el que el escolta catalán Aleix Font se marcó un 6 de 7 en triples, mientras que el duelo en tierras helenas, con el único aliciente de salvar el average para terminar la liguilla en primera plaza –y afrontar una posible final con el partido de vuelta como local– se saldó con un triunfo vizcaino por 87-88, luego de remontar un 74-61 adverso, ganando el último cuarto con un parcial de 12-24, y un tiro libre de Jaworski a escasos segundos, luego de una falta perfectamente provocada por el escolta estadounidense.

Pero también hay que afrontar la realidad tal cual es. Aquel PAOK se enfrentó a los hombres de negro a principios de 2026 en pleno injerto en su seno: nuevos jugadores, nuevo entrenador –del esloveno Jure Zdovc al tesalonicense Pantelis Boutskos– y hasta nuevo dueño.

«Ahora es abril, es primavera, y vamos a ver cómo florece», ha bromeado Ponsarnau en su alocución aeroportuaria, pero lo cierto es que el rival que espera en estos dos partidos en poco se va a parecer a lo que se vio en la liguilla de segunda fase y sí a aquel equipo aguerrido y con jugadores talentosos que supo sufrir para llevarse una durísima semifinal a UCAM Murcia.

«Respetamos muchísimo la evolución que ha tenido el PAOK. Con el anterior entrenador jugaban más colectivo y ahora ese juego colectivo aparece desde las individualidades, bien organizadas y bien pensadas desde dinamismo», ha explicado.

Brein Tyree, autor de 41 puntos en el partido de vuelta contra UCAM Murcia –y el famoso encontronazo que tuvo con el bueno de Sito Alonso, quien siempre ha tenido problemas a la hora de medir su «defensa del club»– promedia 17,4 puntos, aunque casualmente, en los dos encuentros previos ante los hombres de negro no ha llegado a los 10 tantos. No obstante, con los 87 puntos que promedia el PAOK en esta FIBA Europe Cup, con Dimsa, Cleveland Melvin, Ben Moore, Timmy Allen o KJ Jackson superando los 10 puntos por partidos, por recursos de anotación no será. Por si hace falta decirlo, hay que recalcar que este PAOK no tiene nada que ver con aquel que se enfrentó a los hombres de negro en la final del año pasado.

«En esta competición nunca ha repetido título el mismo equipo ni el que jugaba el segundo partido en casa. Estamos aquí para romper esas estadísticas y para vivir al cien por cien esta final. Nos hace mucha ilusión jugar los segundos 40 minutos en casa», ha recalcado Ponsarnau antes de salir hacia Salónica.