
«En Santurtzi no se ha visto una manifestación así», comenta un vecino, minutos después del inicio de la multitudinaria marcha convocada por la plataforma Justizia Anderrentzat en Santurtzi para reclamar, una vez más, justicia para Ander Sáenz Tortajada, quien falleció el 24 de junio, dos días después de haber sido reducido con una pistola táser por agentes de la Policía Local. «Esto es histórico», escuchamos a otro.
Los datos lo han confirmado –11.200 personas, según el contaje realizado por NAIZ–, y también el mensaje, alto y fuerte, que ha lanzado a las instituciones y a la sociedad vasca el río de gente que ha bajado desde la plaza de Kabiezes hacia el centro de Santurtzi.
Un mensaje que ha resumido la plataforma en el acto central que ha tenido lugar en el Parque Central casi dos horas más tarde: se exige la depuración de las «responsabilidades policiales, políticas y mediáticas de este caso», prohibición del uso de dispositivos como el táser y que se aparte y castigue a los agentes implicados en la intervención policial del pasado 22 de junio.
«La salud mental no se reprime»
Un paisaje salpicado de camisetas con el rostro de Ander y el lema ‘Justizia Anderrentzat’, una mujer con una pancarta casera en la que se lee ‘Le apaleasteis’, carteles donde se recuerda que ‘La salud mental no se reprime, se cuida’, gritos de ‘Vergüenza me daría ser policía’ y el estribillo punk ‘Asesinos a sueldo, abuso de poder’ convertido en eslogan... Y la sede de la Policía municipal de Santurtzi empapelada por cientos de pegatinas con el rostro del joven fallecido. Por cierto, no hemos visto a ningún cuerpo policial; las labores de tráfico las han realizado voluntarios.
La manifestación ha estado encabezada por la familia y los amigos de Ander, a los que acompañaban los padres de Iñigo Cabacas. También los miembros del Club Deportivo Santurtzi, en el que militaba desde chaval Ander y preside su padre, Fernando. Había alguien más en el recuerdo, Babacar Welle, muerto en Hondarribia por disparos de un policía municipal. Entre los manifestantes, personas de todas las edades, sobre todo muchos jóvenes.
Rabia y pena. Conocido por el sobrenombre de ‘Oso’ por los amigos, las intervenciones del acto final, todas ellas llenas de cariño, han permitido hacerse un retrato más humano y real de Ander, alejado de las cuando menos interesadas versiones iniciales que, como se ha apuntado en el acto, «lo han criminalizado».
Uno de sus amigos ha confesado que se llevará para siempre la tristeza de saber que, aquel día de calor extremo, vio cómo los policías reducían a una persona. Hasta poco después no supo que era su amigo ‘Oso’. Él quizás, se ha dicho, podía haber mediado. «No descansaremos hasta que su nombre quede limpio y el culpable pague». Fuertes aplausos.
Con la desgracia sufrida por Ander, «se ha despertado en Euskal Herria una marea de solidaridad y cariño», se ha alegrado otra de sus amigas. Pena, rabia y algo de consuelo ante la solidaridad.
La labor de la ciudadanía
Antes de comenzar la manifestación, Irati Agirre, una de las abogadas que lleva el caso, ha explicado a los medios que el procedimiento judicial está todavía en su fase inicial y ha destacado la importancia de la movilización social para que se depuren responsabilidades. «Sabemos que el camino es largo, pero las responsabilidades, tanto penales como policiales, van a venir también de la mano de la movilización social», ha afirmado.
Agirre ha subrayado además el papel de la ciudadanía en la obtención del vídeo de la intervención policial, que, según ha señalado, «ha desmontado la primera versión policial». A su juicio, las reacciones políticas posteriores a la difusión de las imágenes han sido «mal y tarde» y no han supuesto un cambio de fondo en la actitud de las instituciones.
«Es nuestro deber esclarecer todos los hechos que hay detrás de la muerte de Ander, mostrar la verdad, que salga a la luz y depurar todas las responsabilidades», ha concluido Agirre, mostrando también su solidaridad con la familia y allegados de Babacar, fallecido esta semana en Hondarribia tras ser disparado por un policía.
Comienza en Santurtzi la manifestación para pedir justicia para Ander y denunciar la actuación policial que acabó con su vida
— naiz: (@naiz_info) October 3, 2026
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Ander acudió el 22 de julio a la comisaría a pedir ayuda, como en otras ocasiones, tras un episodio psicótico. Pero, lejos de recibirla, fue perseguido y reducido por los policías municipales.
La plataforma Justizia Anderrentzat hizo público hace unas semanas un vídeo que muestra con crudeza cómo se produjo la reducción del joven. Además de la fuerza extrema con que actuaron, se observa cómo al menos uno de los policías hace uso de una pistola táser en dos ocasiones. Sorprende que, cuando los guardias parecen tenerlo noqueado, uno de los agentes dispara las descargas eléctricas, lo que no hizo sino agravar el estado del detenido. Otro de los policías que se incorpora a la intervención, primero pisa las piernas de la víctima, a la altura de los tobillos, mientras sus compañeros lo tienen totalmente apresado, y después comienza a saltar, algo que parece que ya no era necesario.
Además, la Policía Local de Santurtzi no informó inicialmente de forma adecuada sobre el estado de Ander a los servicios de emergencias, que no enviaron una ambulancia en un primer momento. La asistencia sanitaria se demoró así hasta que los agentes volvieron a alertar del empeoramiento del joven.

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