«El Ejército israelí trabaja para los colonos, no para defender al país»
El activista Nir Avishai Cohen impulsa una campaña para que israelíes pernocten en casas de palestinos en la Cisjordania ocupada y evitar así los ataques de colonos. Autor del libro «Ama Israel, Apoya a Palestina», es una de las caras reconocidas de la resistencia contra el Gobierno de Netanyahu.

De custodiar la frontera en el Ejército, a dormir en casas de pastores palestinos. En medio, un paréntesis en “Gran Hermano” y un trabajo de consultor para Meretz, otrora partido de la izquierda pacifista. La biografía de Nir Avishai Cohen es, con solo 44 años, trepidante.
Nieto de húngaros supervivientes del holocausto, Cohen se crió en un moshav del norte israelí, un esquema urbanístico parecido a los kibutz cooperativistas. Viajero persistente al Estado español (hace poco estuvo en Tenerife), trabajó como asesor parlamentario hace años para Meretz y participó en “Gran Hermano” en 2020. «Eso me hizo un poco famoso aquí, fue una oportunidad que usé para hablar mucho contra la ocupación en prime time», comenta.
Autor del libro “Ama Israel, Apoya a Palestina” y de “Un extraño en mi propio país”, actualmente trabaja en la granja familiar cultivando mango y litchi y trabajando para una ONG que hace campaña para ir a dormir a casas de pequeñas aldeas palestinas de la llamada Zona C, la parte cisjordana bajo el yugo de las IDF (Fuerzas Armadas israelíes) sin presencia policial de la AP.
En entrevista con GARA, cuenta su experiencia en la resistencia contra su propio Gobierno y su reciente deserción del Ejército.
¿Ya no trabaja para Meretz? ¿Tampoco lo apoya?
No… Meretz ya no existe, hizo una unión con el Partido Laborista y ahora se llaman Demócratas y no estoy involucrado; además, no comparto las opiniones y valores con la mayoría de sus parlamentarios. Ellos apoyaron la guerra contra Irán y Líbano, creo que no hacen lo suficiente para luchar contra la ocupación israelí. Meretz ha cambiado, como toda la sociedad israelí, se ha movido a la derecha. Hoy día, te diría que el partido árabe Hadash, cuyos integrantes son casi todos árabes israelíes, es el que más representa mis valores.
¿Se considera sobre todo un activista?
Sí, un activista de derechos humanos, peleando por los derechos de los palestinos intensamente. Es que creo que ayudar a los palestinos es ayudar a los israelíes.
Yo no fui siempre activista, las cosas que me hicieron serlo fueron mi experiencia como oficial de las IDF en Cisjordania, lo fui por bastante tiempo. Cuando estuve ahí y vi con mis propios ojos lo que se hacía sobre el terreno, hace 20 años, me di cuenta de que esa institución debía cambiar y cuando acabé mi servicio militar me volví activista para contribuir en todo lo que pudiera para cambiar la situación.
Yo serví cuatro años y hace dos, cuando estaba en Texas por trabajo, me llamaron para ser reservista, pero no participé en Gaza. Fui comandante de batallón, pero les dije a mis superiores que no quería estar más sobre el terreno y me delegaron a la protección de los atacados el 7 de octubre.
Al dejar de ser reservista les dije a los comandantes que no me volvieran a llamar, que estaba dispuesto a pagar el precio del castigo, incluso a ir a la cárcel. Hubo mucho ruido y repercusión por mi decisión, pero creo que saben que no ganan nada con eso, se han resignado conmigo. He acabado el capítulo militar en mi vida.
¿Cómo ha sido esa decisión? Porque aceptó ser reservista en plena guerra, pero ahora se insubordina.
He tenido un proceso, no cambian las cosas 180 grados en un día. He sido educado en una sociedad donde el valor principal es defender a la nación que tenemos después del holocausto.
Cuando estuve en las IDF trabajé en defender las fronteras con Egipto y Jordania, que son legítimas, no me parecía mal, pero no quiero trabajar más en los territorios ocupados (Gaza y Cisjordania). Siento que el Ejercito está trabajando para los colonos ocupantes, ya no trabaja para defender Israel.
¿Cómo es la campaña para que los israelíes duerman con palestinos en Cisjordania?
La primera vez que me quedé como voluntario fue trabajando con los de JVA (siglas en inglés de Activistas del Valle del Jordán), estuve unos 10 años colaborando con esta ONG. La realidad en el valle del Jordán está cambiando cada vez más desde el 7-O, la violencia se está volviendo más agresiva por parte del Ejército y de los colonos.
Están tratando de demoler las casas de palestinos y cuando vamos a quedarnos allí lo llamamos ‘presencia protectiva’. Nos quedamos 24 horas en las comunidades más pequeñas, que son muy pobres y muy vulnerables, que tienen entre dos y diez casas, y pasamos la noche.
Lo que tratamos de hacer es protegerlas con nuestra presencia allí y cuando son objeti un ataque llamamos a la policía, y hacemos fotos y vídeos de los terroristas judíos.
Cada día, esas comunidades nos ruegan que tengamos presencia allí y no tenemos suficiente gente. En el JVA son todos voluntarios, unas 200 personas, pero involucrados de una manera u otra están unos mil.
«No soy muy optimista, la sociedad israelí se ha vuelto más religiosa y extremista, y mi única esperanza viene de los poderes externos, de otros países que presionen para una solución»
Es bastante arriesgado, pero siento que es nuestro deber moral. Tengo el privilegio, por ser judío israelí, de tener más derechos, y es un deber moral protegerlos. Sé que podrían hacerme daño; de hecho, una voluntaria de la ONG Looking the Occupation in the Eye que hace lo mismo, pero en el sur del valle, fue atacada y terminó en el hospital.
Esto no era así antes, pero en los últimos meses se han vuelto más violentos y ya hacen daño incluso a israelíes. Hace poco vinieron a atacar a una familia, antes de mi viaje a Tenerife, y veían que los grababa y les pedía que pararan, pero no les importaba. Con [Benjamin] Netanyahu y sus ministros ultras, [los colonos] creen que están por encima de la ley. El ministro Ben Gvir es el que controla la Policía, y saben que nadie va a molestarles por lo que hacen.
¿Qué le dicen las familias palestinas que lo hospedan?
La mayoría no cree en la violencia, ellos no piensan en contraatacar a los colonos violentos, eso me ha impresionado. Pero no saben cómo pueden sobrellevar esto. Están residiendo allí, quizás ya desde medio siglo antes de que el Estado de Israel fuera establecido, esa tierra les pertenece, son pastores, tienen cabras y ovejas.
Ahora los colonos han construido murallas y no les dejan alejarse mucho y, a veces, tienen que comprar comida para los animales, que no pueden pastar lo suficiente. Es un acoso diario, cada día sucede algún incidente.
A nosotros nos agradecen mucho cuando nos quedamos con ellos y entienden el riesgo que asumimos, son amables. Allí también hay niños que van a escuelas y llevan una vida lo más normal posible.
Suelo publicar posteos para concienciar a la gente y que se sumen a estos voluntariados. La reacción es diversa, algunos lo agradecen, admiran que no nos dé miedo ir, mientras que otros nos insultan y desean que nos metan en prisión. En la calle, si me reconocen, también hay división, algunos me agradecen y otros me critican.
En una entrevista dijo que la sociedad israelí debe «plantearse preguntas sobre por qué derramó la sangre de sus hijos» y que hay una «minoría religiosa mesiánica» arrastrando a su país a la que siguen como si fuera el flautista de Hamelin.
Realmente creo que, ya por muchos años, los religiosos extremistas están controlando la sociedad israelí, que es su rehén, y su actividad principal es la ocupación. Ellos quieren guerra, no desean la paz, son muy racistas e incluso tienen aspectos idénticos de la ideología nazi en lo que respecta a los palestinos.
Espero que un día la sociedad israelí entienda esto... Nos han llevado a un lugar muy malo. Critico que una parte mayoritaria de la sociedad de Israel se mantenga en silencio con respecto a esto.
Comprenda que desde fuera de Israel es difícil entender cómo alguien como Netanyahu sigue ganando elecciones. ¿A qué cree que se debe?
La historia es más amplia que Netanyahu y sus socios... viene de los extremistas religiosos. Otra alternativa que no sea la guerra, o sea la paz, no es vista como la mejor opción. Han logrado convencer a la gente, y especialmente a los jóvenes, de que la mejor política es la guerra. Hay una mayoría social que votó a favor de esta gente y por eso quiero concienciar.
«Hace poco vinieron a atacar a una familia. Veían que los grababa y les pedía que pararan, pero no les importaba. Con Netanyahu y sus ministros ultras creen que están por encima de la ley»
No solo hay que criticar, hay que pasar a la acción. Espero que cada vez más Gobiernos europeos tomen acciones contra el Gobierno israelí y, realmente, quiero animar al Gobierno de España a que apoye a los palestinos. Esto será en beneficio de ambos pueblos.
Soy de Israel, he servido en las IDF y apoyo a los palestinos. Tenemos que encontrar una solución y solo se encontrará con el involucramiento de europeos y de Estados Unidos.
¿Qué responde a quienes tildan de antisemita toda crítica a la política del Gobierno israelí? Es un recurso que se utiliza mucho.
Criticar a Israel no significa antisemitismo. Se ha vuelto un arma efectiva para el Gobierno israelí tachar de antisemita a los críticos, pero no es así. Criticar al Gobierno de Israel es una cosa y antisemitismo, otra.
¿Qué puede pasar a largo plazo?
Desafortunadamente, no soy muy optimista, la sociedad israelí se ha vuelto más religiosa y extremista, y mi única esperanza viene de los poderes externos, de otros países que presionen para una solución. Si Netanyahu sigue en el poder, nada bueno puede pasar, pero no estará para siempre.
Creo que el cambio debería empezar por cambiarlo a él aunque no sea por una persona ideal. Será un proceso largo y difícil. Tengo varios amigos que se han ido del país porque Israel se ha vuelto un país... no muy bueno para vivir.

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