
El alcalde de Abanto-Zierbena, Iñaki Urrutia, ha sido encargado de abrir el acto recordando la profunda huella que los ataques por parte de la aviación fascista dejaron en el municipio y, de forma muy especial, el bombardeo acontecido el 16 de junio de 1937, en el que perdieron la vida cinco vecinos, dos de ellos menores de edad. «Queremos mantener viva la memoria, reconocer a las víctimas y reafirmar nuestro compromiso con la paz y la convivencia», ha subrayado Urrutia ante una concurrida audiencia.
Además del primer edil, en el estrado han intervenido la concejala jeltzale Alazne Zenekorta y Sergio Monedero, en representación de EH Bildu. Entre el público se ha congregado una nutrida representación municipal con la mayoría de los concejales de la corporación, así como una importante delegación de la coalición soberanista, que ha sumado a varios junteros y responsables del herrialde y el eskualde. Los familiares de las víctimas y allegados también han tenido su espacio para aportar sus testimonios y recuerdos directos de la tragedia.
Durante la ceremonia se ha dado lectura a un texto que ha reivindicado la memoria como un pilar fundamental para la verdad, el reconocimiento y el respeto. Posteriormente, los asistentes se han trasladado al exterior de Ekoetxea, donde se ha bailado el agurra.

El emotivo acto ha concluido ante la nueva placa conmemorativa, que inmortaliza los nombres de los cinco fallecidos (Antonio Barrios Ibañez, de 10 años; Águeda del Olmo Velasco, de 27; Manuela Altazubiaga Vizcaya, de 76; Longino Lázaro Arranz, de 22; y Ángela Soto Martínez, de 17) junto al lema «Egia, Justizia eta Erreparazioa» , lugar donde se ha realizado una ofrenda floral.

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