El dilema de Paul Seixas
Paul Seixas tomará la salida en el Tour que arranca este sábado en Barcelona como uno de los favoritos para la victoria y con todas las ilusiones de los franceses a sus espaldas, a pesar de contar con apenas 19 años y de llevar poco más de un año en el ciclismo profesional.

La cota de La Redoute no es la subida más dura del UCI World Tour. De hecho, apenas tendría la categoría de puerto de 2ª en el Tour. Sin embargo, es el punto clave de la Lieja-Bastogne-Lieja y su ascensión en la edición de la pasada primavera resultó suficiente para que se disparara la euforia entre los franceses cuando vieron que Paul Seixas era capaz de aguantar el ritmo de Tadej Pogacar. Ni siquiera importó que la joven estrella claudicara en la subida final a la Roca de los Halcones y terminara entrando en meta a 45 segundos del esloveno. Había demostrado que tenía potencial para competir cara a cara con Pogacar y en el país galo ya lo veían como la gran esperanza de volver a tener un campeón del Tour. Una semana más tarde, se hacía público que Seixas tomará parte en la prueba y ya no hubo manera de controlar las ilusiones francesas.
El Tour es su prueba más querida, la que cada verano exhibe las bellezas del país por todo el mundo y la que llevan 41 años sin ganar. El mismo año que Mijail Gorbachov era elegido secretario general del partido comunista de la URSS y 39 personas fallecían en Heysel en la final de la Copa de Europa entre el Liverpool y la Juventus, Bernard Hinault se convertía en el último hombre francés en ganar el Tour. Cuatro años después de aquella victoria, a Laurent Fignon le faltaron ocho segundos para vestirse de amarillo en el podio de París y los franceses volvieron a soñar el día de Mende, cuando Laurent Jalabert se situó como líder provisional, por delante de Miguel Indurain o con las escapadas quijotescas de Richard Virenque. Pasaron años hasta la agónica defensa del amarillo de Thomas Voeckler y la más heroica de Alaphilippe en la edición de 2019.
41 años después de la victoria de Hinault, sigue sin subir un francés a lo más alto del podio de París en el Tour masculino; por eso vibraron cuando vieron a Paul Seixas resistir el ataque de Pogacar en La Redoute y 'L’Equipe' dejó en un segundo plano las semifinales de la Champions League entre PSG y Bayern Munich para dedicarle la portada al anuncio de que estaría en la salida del Tour dos meses más tarde.
Un corredor en auge
Paul Seixas es ya un fenómeno mediático en Estado francés. Su presencia aumenta el interés por las carreras en las que participa, suben los niveles de audiencia y los clics en prensa y redes sociales, pero no se puede olvidar que no tiene más que 19 años y que se convertirá en el ciclista más joven en participar en el Tour desde 1937. Cuando el verano pasado se anunció que Decathlon se haría con la propiedad del antiguo equipo AG2R y se empezó a rumorear con la llegada de diferentes ciclistas para liderar una formación llamada a crecer dentro del World Tour, Seixas apenas había disputado unas carreras como profesional.
En agosto de 2025 se impuso en el Tour del Porvenir, tradicional plataforma para las promesas del ciclismo, con 19 años recién cumplidos se dejó ver en la categoría senior del campeonato del mundo de Kigali y una semana más tarde, terminaba tercero en el campeonato de Europa, por detrás de Pogacar y Evenepoel. Cerró la temporada con un séptimo puesto en Lombardia, mientras en su equipo seguían viéndolo como un ciclista muy prometedor al que había que cuidar, fichaban a Olav Kooij, Tiejs Benoot o Matthew Riccitello y hablaban de lideratos compartidos con Felix Gall para la siguiente temporada.
Igual que ha ocurrido en categoría femenina con la catalana Paula Blasi, Paul Seixas ha ido destrozando todas las previsiones a base de actuaciones estelares. Fue segundo en Strade Bianche por detrás de Pogacar y su brillante victoria en Itzulia ya dejó ver que había que cambiar los planes. Unos días más tarde, ganaba la Flecha Valona y se lucía en la Lieja antes comentada. A partir de ese momento, en su propio equipo se empezó a hablar abiertamente de Seixas como líder del equipo para buscar la general y anunciaban su participación en el Tour con un emotivo vídeo en el que visitaba a sus abuelos en su casa de la Alta Saboya para darles la noticia. «Soy el hombre más feliz del mundo», decía su abuelo al enterarse y el propio Paul Seixas reconocería más adelante que «no es mi mentalidad ni mi visión del ciclismo participar en el Tour simplemente para ganar experiencia y mi objetivo será lograr la mejor clasificación general posible».
A las extraordinarias capacidades demostradas por Seixas, se han unido las urgencias históricas de un país que adora su prueba más emblemática y los intereses comerciales de un equipo que ha encontrado un líder capaz de generar un interés masivo. El resultado ha sido un fenómeno mediático que pondrá a prueba la resistencia a la presión de un ciclista que, hace un año, apenas estaba debutando en categoría senior y ahora deberá enfrentarse a Pogacar, Vingegaard, Evenepoel y compañía con unas expectativas muy elevadas. A veces, el ciclismo profesional avanza demasiado rápido y olvidamos que, a su edad, Mikel Landa –no estará finalmente en el Tour tras la caída en la Itzulia– corría su segunda temporada en aficionados, a Jonas Vingegaard le quedaban dos temporadas más en la categoría y Pogacar todavía corría el calendario Continental.

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