Xabier Rodriguez
Kazetaria / Periodista

En el Mundial la posesión ganó a la supervivencia

España ha ganado el Mundial apropiándose de la pelota, mientras, a falta de fútbol, Argentina hacía un ejercicio de supervivencia en un torneo sin grandes sorpresas y que evidencia el peso que siguen teniendo las grandes selecciones europeas.

Messi intenta zafarse de Oyarzabal durante la final del Mundial.
Messi intenta zafarse de Oyarzabal durante la final del Mundial. (Timothy A. CLARY | AFP)

Decía Johan Cruyff que «si tienes el balón, el rival no lo tiene», y esa sencilla frase podría resumir el éxito de España en este Mundial. No ha sido una selección brillante y tampoco una que vaya a dejar su sello en la historia del fútbol. El mayor acierto del equipo de Luis de la Fuente ha venido de no dejar jugar a sus rivales. Lo hizo con Argentina, con la gran favorita Francia y con todos los rivales que se ha encontrado en este torneo. Por contra, ha sufrido para hacer un gol cuando el contrario se ha encerrado y no le ha dejado desplegar su juego. Le ocurrió en el primer partido frente a Cabo Verde y le ha vuelto a ocurrir en la final frente a Argentina.

«Fuimos sorteando obstáculos todo el Mundial», decía Lionel Scaloni al término de la final y también es un buen resumen de lo que fue el juego de la Albiceleste. La semifinal frente a Inglaterra hizo recordar la victoria de México 86, pero la realidad es que el equipo liderado por Messi se ha terminado pareciendo más al de Italia 90. Entonces también llegaron como campeones del mundo y fueron avanzando en el torneo gracias a una lucha contra los elementos. Sufrieron lesiones de jugadores importantes y la genialidad de Maradona apareció en los momentos clave.

Manual de supervivencia

En este Mundial han tenido que suplir los problemas físicos de Lisandro Martínez o ‘Cuti’ Romero y han contado con momentos mágicos de Messi. En Italia superaron momentos agónicos, como la derrota con Camerún o la victoria en Nápoles frente a la selección azzurra y en este torneo han desplegado un manual de supervivencia para terminar venciendo a Cabo Verde, Egipto o Inglaterra. La final del 90 también resultó aburrida y todavía a día de hoy, los argentinos siguen responsabilizando al árbitro por aquella derrota. Entonces sufrieron la expulsión de Monzón y esta vez ha sido la de Enzo Fernández. Habrá quien responsabilice al árbitro por la derrota, pero lo cierto es que llegaron hasta donde les dio el corazón y cuando fue necesario un poco más de fútbol, Argentina encontró su final.

Para cerrar el círculo, si en 1990 Maradona terminó la final entre lágrimas mientras Matthäus levantaba el trofeo de campeones del mundo, en el estadio Metlife de New Jersey fue Messi quien lloró

Para cerrar el círculo, si en 1990 Maradona terminó la final entre lágrimas mientras Matthäus levantaba el trofeo de campeones del mundo, en el estadio Metlife de New Jersey fue Messi quien lloró. Ya le había ocurrido al inicio del Mundial, tras el partido frente a Argelia. Por problemas personales, dijo el capitán argentino y, según se supo posteriormente, tenían relación con la salud de su padre. Sus lágrimas al término de la final, en cambio, sonaron a despedida para una brillante trayectoria con la selección. Messi renunció a la selección tras la derrota en la Copa América 2015 y se tomó un tiempo de reflexión tras el Mundial 2018. Se marcharon los Mascherano, Higuain, Agüero y compañía, y de la mano de Scaloni, lideró a una nueva generación, para terminar ganándolo todo y llenar de argumentos a quienes piensan que es el mejor futbolista de la historia.

Una joven aficionada sostiene un cromo gigante de Vozinha, guardameta de Cabo Verde. (MCGUELBER-ODYSSEY/AFP)

Y sí, en la final de Nueva York. Argentina fue excesivamente dura y por momentos, violenta. Fue la frustración por la derrota de un equipo que soñaba con volver a darle una alegría a su pueblo y se cargaron con una excesiva responsabilidad. Ya se les vio sobreexcitados frente a Inglaterra, como si debieran vengar una herida patriótica y en la final, quisieron sustituir con agresividad lo que no estaban aportando con la calidad de su juego. Es prácticamente la misma selección que en 2022 brindó una de las mejores finales que se recuerdan, pero, en este Mundial de supervivencia, ha parecido llegar con lo justo al último partido.

El fin del partido

Al término de la fase de grupos, parecía que este podía ser, finalmente, el Mundial de las selecciones africanas. Favorecidas por un calendario que facilitaba pasar de ronda, nueve de las diez participantes se clasificaron para los dieciseisavos de final. Pero, llegado el momento decisivo, solo Marruecos fue capaz de superar esa fase y llegar hasta los cuartos de final, evidenciando que al continente africano sigue faltándole el punto de competitividad necesario para superar los partidos más exigentes.

En los últimos años han sido muchas las federaciones que han invertido en su selección y en este Mundial hemos visto actuaciones más que dignas de Cabo Verde, RD Congo o Costa de Marfil, pero llegar a las instancias finales del torneo sigue guardando una estrecha relación con las infraestructuras deportivas del país. Las principales selecciones europeas cuentan con ligas más fuertes, clubes con mejores medios y, en definitiva, mayores posibilidades de que salgan futbolistas de primer nivel. Aún así, en un deporte de tanta exigencia competitiva como el fútbol, el dinero no garantiza una selección de máximo nivel.

Los países árabes llevan tiempo invirtiendo en elevar el nivel de sus selecciones; sin embargo, Qatar, Jordania y Arabia Saudí no pasaron de la primera fase y sí países con más tradición en el fútbol como Egipto, Argelia o Marruecos

Los países árabes llevan tiempo invirtiendo en mejorar sus clubes y elevar el nivel de sus selecciones; sin embargo, Qatar, Jordania y Arabia Saudí no pasaron de la primera fase y sí países con más tradición en el fútbol, como Egipto, Argelia o Marruecos, los que alcanzaron la segunda fase del torneo.

Al mismo tiempo, selecciones con mucha historia, como Brasil o Alemania, evidenciaron la crisis por la que pasan. Alemania acumula fracaso tras fracaso desde el último título mundial logrado en 2014, mientras que la canarinha sumará en 2030 el tiempo más largo en su historia sin lograr un título mundial. En esta edición, con una selección apoyada en la inspiración de un talento tan inconsistente como Vinicius y entregada a un Neymar hace tiempo venido a menos, fueron eliminados por una selección noruega que demostró mucha mayor solidez.

Las revelaciones

Los Haaland, Sorloth, Odegaard y compañía han sido, junto a la selección suiza, la revelación de un torneo que no ha contado con demasiadas sorpresas. Los noruegos se apoyaron en el enorme talento de sus mejores jugadores para eliminar a Brasil y poner contra las cuerdas a Inglaterra, pero, a la hora de la verdad, han sido las grandes favoritas las que han seguido adelante.

Martin Odegaard lidera la celebración de Noruega con sus aficionados. (Mohamed TAGELDIN/AFP)

Las principales selecciones europeas han demostrado que hace falta un proyecto sólido y de muchos años para llegar a tener una selección competitiva. España refuerza su apuesta por un estilo por el que lleva veinte años apostando en todas sus categorías y que le ha permitido convertirse en la primera selección en simultanear el título mundial en categoría masculina y femenina. La Federación francesa apostó por un modelo de formación de futbolistas de élite que le ha permitido contar con una gran generación, e Inglaterra solo necesita poner un poco de orden para sacar rendimiento de un talento indiscutible.

Ya está, terminó el Mundial. Ganó España y, como dijo Eduardo Galeano, «yo me quedo con esa melancolía irremediable que todos sentimos después del amor y al fin del partido».