
En el 35 aniversario de la independencia de Ucrania y en un contexto de intensos ataques mutuos, los aliados de Kiev se comprometieron a reforzar de manera urgente las defensas aéreas ucranianas, que acusan la falta de medios para contrarrestar los misiles balísticos rusos.
Así, antes de la reunión de la Coalición de Voluntarios, integrada mayormente por países europeos dispuestos en su mayoría a contribuir a un despliegue de tropas en territorio ucraniano una vez termine la guerra, el primer ministro británico, el laborista Andy Burnham, confirmó que había dado luz verde para desclasificar información para que Ucrania pueda producir misiles Storm Shadow y que se había puesto en contacto con París y con la industria militar francesa para que se sumen a los esfuerzos para hacer realidad esta posibilidad.
Los sistemas Storm Shadow son misiles de largo alcance con diseño antibúnker, guía de precisión y vuelo rasante, producto de la cooperación de las industrias de defensa británica y francesa, y en el Estado francés se conocen como Scalp.
Burnham, en su primer viaje a Kiev desde su designación como primer ministro, subrayó que su país seguirá respaldando a los ucranianos pese a las «amenazas indignantes» de Rusia, después de que Moscú retirara a su embajador en Londres en protesta por su decidido apoyo a Kiev.
Tras destacar la capacidad de resiliencia de Ucrania, que calificó de «escudo de Europa», Burnham aseguró que su país ayudará a Kiev a seguir reforzando no solo su defensa aérea, sino sus capacidades ofensivas de larga distancia para que pueda neutralizar los ataques rusos en origen.
Moscú ya amenazó recientemente con «consecuencias» por el supuesto uso de drones británicos por parte de Ucrania contra Rusia. Ayer, el anuncio del premier laborista generó un rechazo inmediato de Moscú. «Tenemos una opinión extremadamente negativa. Reino Unido participa en esta guerra en el bando del régimen de Kiev. Echa aceite al fuego de manera metódica y regular», señaló Dmitri Peskov, portavoz presidencial.
REFUERZO URGENTE
Los países de la Coalición «expresaron su determinación de incrementar el apoyo militar a Ucrania, a reforzar su defensa aérea de forma urgente, a aumentar la cooperación con su industria de defensa y a compartir las tecnologías correspondientes también a través de la Coalición Antibalística», indicó un comunicado conjunto de los Gobiernos alemán, británico y francés, que lideran el grupo.
Además, acordaron también una ayuda adicional en materia energética para que el país refuerce el sistema antes del invierno, ya que Kiev teme ser víctima de una nueva campaña de ataques contra sus infraestructuras energéticas como la que dejó el invierno pasado sin luz, agua corriente y calefacción a millones de personas en el país.
Los líderes presentes en el encuentro -al que el alemán, Friedrich Merz, y el francés, Emmanuel Macron, como otros, se unieron por videoconferencia- resaltaron, asimismo, la necesidad de seguir apoyando la economía ucraniana ante la campaña de ataques rusos que ha hecho desplomarse en las últimas semanas la actividad de los puertos ucranianos.
Tras la reunión en Kiev, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, reiteró que Ucrania sigue esperando recibir nuevos misiles interceptores para sistemas Patriot al tiempo que trabaja con sus aliados en la creación de un sistema antimisiles europeo capaz de derribar misiles balísticos. Añadió que su país necesita al menos 300 misiles interceptores para sistemas Patriot, algo que permitiría a Kiev defenderse con garantías el próximo invierno. Y cifró en 27.000 millones de euros las necesidades defensivas de Ucrania.
«LA MEJOR GARANTÍA»
En la cita estuvo también el presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien defendió el ingreso de Ucrania en la UE como «una necesidad geopolítica» y «la mejor garantía» de paz para el país. Al término del encuentro de la Coalición, afirmó que la presión contra Moscú va a continuar y pidió a Rusia que se comprometa «en serio» en las negociaciones de paz.
Por su parte, la alta representante de la UE para la Política Exterior, Kaja Kallas, anunció que va a proponer «sanciones más duras contra Rusia» en otoño, que se sumarán a los 21 paquetes de medidas restrictivas adoptados contra Moscú desde febrero de 2022, y que los Veintisiete están «cerrando aún más» el cerco sobre la flota fantasma para privar a Moscú de fondos para financiar la guerra. «Cuanto más fortalezcamos a Ucrania, más rápido obligaremos a Rusia a sentarse en la mesa de negociaciones», subrayó.
Coincidiendo con el aniversario de ayer, la Comisión Europea desbloqueó 6.100 millones de euros para nuevas compras de material de defensa para Ucrania, destinados a sistemas de defensa aérea, misiles, munición y radares.
La financiación forma parte del Préstamo de Apoyo a Ucrania, que prevé hasta 90.000 millones de euros entre 2026 y 2027: 30.000 millones en ayuda presupuestaria y 60.000 millones para defensa, 28.300 de ellos están destinados este año a reforzar su capacidad industrial de defensa.
Zelenski vuelve a desvincular a Kiev de los ataques contra Nord Stream
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, repitió el domingo que su país no estuvo involucrado en el ataque ocurrido el 26 de septiembre 2022 contra los gasoductos Nord Stream 1 y 2, que llevaban gas ruso a Europa. La Fiscalía alemana afirmó en julio que las autoridades ucranianas ordenaronó el sabotaje, una acusación que podría complicar las relaciones entre Kiev y Berlín, uno de sus principales aliados militares. Un ucraniano fue detenido el miércoles en Croacia, sospechoso de estar implicado en el sabotaje. La Fiscalía alemana alega que este individuo colaboró con otro ucraniano detenido en Italia el año pasado y extraditado a Alemania.GARA
Gestión estatal de infraestructuras críticas rusas
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, firmó ayer un decreto que establece que el Estado asumirá la gestión temporal de las instalaciones de infraestructura vital cuyas entidades no hayan garantizado su seguridad o el pronto restablecimiento de los servicios ante los crecientes ataques con drones ucranianos.
Este paso de Putin busca proteger instalaciones de importancia crítica del sector de los combustibles y de la energía, instalaciones industriales, sistemas de comunicaciones, servicios públicos, transporte e infraestructura logística así como instalaciones energéticas, incluidas nucleares o de soporte vital, «de especial importancia para garantizar la seguridad y la estabilidad económica de Rusia y la vida de la población».
El decreto alega «la detección de acciones ineficaces» para defender las instalaciones ante los ataques enemigos o violaciones en las normas de seguridad, así como la demora en la reparación de los daños.
Tras el incremento de los ataques ucranianos contra objetivos en la retaguardia rusa y la dificultad de las defensas antiaéreas de blindar todo el territorio ruso, muchas empresas se han visto obligadas a tomar medidas para protegerse, ya sea mediante la instalación de mallas antidrón, medios de lucha radioelectrónica y armamento antiaéreo. La decisión llega después de que la semana pasada Putin reclamara un plan para recuperar infraestructuras dañadas por los ataques ucranianos, incidiendo en que es «imprescindible» restablecer la capacidad logística y de almacenamiento tras unos ataques que afectan a la economía rusa. Reconoció que la campaña de Kiev es «perjudicial», pero descartó «consecuencias críticas».
Ayer, Ucrania redobló sus ataques con drones contra almacenes de Ozon, gigante del comercio electrónico ruso, en tres puntos del país, así como contra objetivos militares en la retaguardia, tras semanas de ataques contra Wildberries, el otro gigante del sector. Ambos son conocidos como «el Amazon ruso».

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