
La exposición recoge más de setenta vestidos, abrigos y trajes, y propone un viaje del negro al color. (Juan Carlos RUIZ I FOKU)

Dos chaquetas de lana que el propio modisto diseñó y confeccionó para los arrantzales y baserritarras de Getaria e Igeldo. (Juan Carlos RUIZ I FOKU)

A finales de los años 30 eran habituales los tejidos de estampación floral y calados, como este de la imagen. (Juan Carlos RUIZ I FOKU)

Varios sombreros y casquetes para completar las propuestas del modisto. (Juan Carlos RUIZ I FOKU)

Entre los objetos personales se puede ver documentación, como este carnet de socio del Club Nautico de Donostia. (Juan Carlos RUIZ I FOKU)

Su cenicero se puede ver entre otros tantos utensilios. Pese a ser asmático, Balenciaga era fumador. (Juan Carlos RUIZ I FOKU)

La muestra la abre este espectacular vestido nupcial, confeccionado en 1927. Ha sido restaurado este año con motivo de la muestra. (Juan Carlos RUIZ I FOKU)

Balenciaga daba mucha importancia a la espalda de la mujer; sus diseños atraían la atención a ese punto. (Juan Carlos RUIZ I FOKU)

Colección de abrigos de colores variados; en la parte de la izquierda se observa el polo azul klein del propio Balenciaga. (Juan Carlos RUIZ I FOKU)

Colección de ‘toiles’ en algodón; la prueba previa a confeccionarlos con la tela definitiva. (Juan Carlos RUIZ I FOKU)

Vestidos de cóctel en tafetán de seda con estampación floral, año 1957. (Juan Carlos RUIZ I FOKU)

Perfume ‘Le Dix’, de la casa Balenciaga. (Juan Carlos RUIZ I FOKU)
El hombre tras Balenciaga
El museo Balenciaga inicia su nueva temporada con una exposición cuyo propósito es mirar al modisto de los modistos bajo una nueva luz, una más íntima y personal que nos permita aproximarnos al hombre tras la casa de alta costura. Además de vestidos y trajes que confeccionó, se muestran objetos y utensilios personales. El 90% del contenido nunca antes había sido expuesto. ‘Moda y Patrimonio. Cristóbal’ podrá visitarse hasta el próximo 21 de junio.
28 FéV. 2020




