
Ya está aquí, tocando la puerta, el festival musical más importante, en dimensiones, visibilidad internacional y presupuesto, de Euskal Herria y el Estado. También es uno de los más potentes del circuito europeo. Es el Bilbao BBK Live, una fórmula que cumple veinte años de éxito y, también, de críticas. Un ejemplo de ello, la jornada que varias asociaciones convocaron en la plaza bilbaina Bilbi el pasado martes, muy críticas con el modelo cultural que este festival representa.
‘El Salto’, por su parte, cifraba este miércoles en 12 millones el dinero público que, desde 2022 hasta la actualidad, ha recibido esta promotora. Con una facturación anual que supera los 100 millones, Last Tour es una potente empresa musical que organiza festivales internacionales, giras de artistas, más de 800 conciertos al año y tiene diferentes líneas de negocios.
Yurdana Burgoa, la nueva CEO de la promotora, se ha «estrenado» este miércoles en la visita realizada por los medios de comunicación a los preparativos en Kobetamendi. A pocas horas del inicio de la nueva edición –arranca este jueves; aunque el camping ha abierto sus puertas este miércoles al mediodía–, se están ultimando a toda marcha los doce escenarios y espacios en los que se desarrollan los conciertos. Ya están en marcha las entregas de las entradas, también los autobuses para subir a Kobetamendi y, en general, todo el dispositivo que conlleva un festival de este tamaño.
Frente al escenario principal, llamado Nagusia, y acompañada por la concejala de Desarrollo Económico, Comercio, Turismo y Empleo del Ayuntamiento de Bilbo, Kontxi Claver, y la directora de la Fundación BBK, Nora Sarasola, Burgoa ha dado algunas claves de este festival, que cuenta con la ayuda del, Ayuntamiento de Bilbo y patrocinadores como la Fundación BBK. Como apuntó recientemente en una entrevista con NAIZ, de los 13 millones de presupuesto de este año para este festival, la aportación municipal es de 1 millón de euros.
Dinero, cultura, apuestas
El impacto económico en la ciudad, en datos del Ayuntamiento, es de 23,6 millones de euros. «Aquí hay una enorme contribución público-privada para que un espacio de ciudad mejore y esté capacitado para acoger eventos de estas dimensiones. Si no fuera por esa colaboración público-privada, con la colaboración del ámbito municipal [espacio, seguridad, limpieza...], no podríamos celebrar un evento de estas dimensiones, por donde van a pasar 110.000 personas en tres días», ha explicado Yurdana Burgoa.

Aquí, es evidente, hay una apuesta institucional por los grandes eventos culturales como generadores de turismo y de movimiento económico. Una apuesta también por poner Bilbo en el «mapa global de esa cultura contemporánea y de las ciudades que son capaces de acoger grandes eventos con personalidad propia», como ha apuntado la concejala.
«Tenemos que mirar a este festival como un emblema. Es un valor y un baluarte; lo creo firmemente, porque el Bilbao BBK Live es una referencia a nivel internacional. Los grandes nombres internacionales quieren estar en este festival y lo tenemos aquí», ha añadido Yurdana Burgoa.
Entradas, artistas, riesgos
¿Y qué ofrece esta edición número 20 que ya está tocando a la puerta? Parece que mucha electrónica, mucho riesgo y alguna sorpresa, que Burgoa no ha querido concertar: solo ha dicho que, a las 21.30 de la noche, todos los días del festival pasará algo.
El jueves 9 de julio, Calvin Harris encabezará la primera jornada con un show exclusivo en la península, cargado de efectos especiales –dicen que es un espectáculo impactante– y, junto a él, la inclasificable FKA twigs y la leyenda David Byrne. El viernes 10 de julio, Robbie Williams traerá ‘Long 90’s Tour’, una mirada nostálgica a la década que marcó su carrera y que acompaña al lanzamiento de su nuevo álbum Britpop, y el sábado, el festival tiene como cabeza de cartel a Dellafuente.
«Nos hemos arriesgado con ciertos artistas que para el festival se salen un poco de la línea natural. Hemos corrido cierto riesgo artístico con algunos nombres, como FKA twigs, el propio Dellafuente y, además, le hemos dado un plus a la música electrónica», ha apuntado. De hecho, de los tres espacios habituales de esos sonidos, se salta al escenario principal con Charlotte de Witte, «una mujer referente en el sector de electrónica que está generando muchísimo interés».
¿Y las ventas cómo van? Creen que llegarán a los 110.000 de aforo, aunque la CEO reconoció que las ventas en este festival «son muchas de última hora. Por ejemplo –añade–, de ayer a hoy, se ha visto exponencialmente mucho crecimiento en ventas». ¿Y ante el calor previsto para el sábado? «Tenemos activado un grupo de seguridad en colaboración con el Ayuntamiento», ha respondido.
Por cierto, que otra cuestión a tener en cuenta es lo que puede afectar un festival de estas características en la vida diaria de los vecinos de la zona. EH Bildu ha recordado que en el pleno municipal de mayo se llegó al compromiso y Bilbao Ekintza y las áreas municipales implicadas para trabajar coordinadamente con las asociaciones de vecinos en aras de mejorar la movilidad, la limpieza y la seguridad, entre otros aspectos. Entre las medidas planteadas por EH Bildu se encontraban la adecuación del funcionamiento de la línea 58 de Bilbobus, así como el control tanto del transporte de viajeros como del material de montaje y desmontaje del festival a su paso por los mismos.

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