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La Polla Records: Reeditando mensajes necesarios de una banda imprescindible

Elkar reedita en vinilo dos de los trabajos fundamentales de La Polla Records: ‘Donde se habla’ y ‘Bajo Presión’. Discos pertenecientes a su primera etapa, una década inicial en la que publicaron, nada más y nada menos, que un total de nueve álbumes de estudio, aparte de sendos EPs y un directo. 

La Polla Records, en la presentación de la gira de 2019. (J. DANAE | FOKU)

Desde Agurain, cansados de lo que les rodeaba y aburridos por la falta de expectativas, La Polla Records se formó en 1979 con Evaristo como vocalista, Fernandito en la batería, Abel en el bajo, y Sumé y Txarly en las guitarras, pero no fue hasta 1983 cuando publicaron un primer EP, con el que comenzaba la historia de una banda irrepetible, tal y como la historia se ha encargado de confirmar.

En la montaña rusa que fueron sus inicios es imprescindible destacar la trilogía inicial, formada por ‘Salve’, ‘Revolución’ y ‘No somos nada’… ¡casi nada! Un catálogo en tres volúmenes de himnos inapelables, que ya son parte de la historia del punk… y de la historia vital de muchos y muchas de las que vivieron aquellos años: ‘Los siete enanitos’, ‘Muy punk’, ‘Txus’, ‘Come mierda’, ‘Lucky man for you’, ‘El congreso de los ratones’, ‘No somos nada’… y así podríamos seguir durante un rato largo, hablando de lo que fue la carta de presentación de La Polla Records, y que bien podría considerarse un altavoz del estado anímico de una juventud rabiosa que veía muy negro un futuro que, en realidad, era complicado siquiera de imaginar.

El disco ‘de los animales’

En ese contexto y con ese éxito inicial, el cuarto disco se presentaba como un gran reto, ya que había que mantener el nivel sobresaliente de sus predecesores. Y como no podía ser de otra forma, los de Agurain volvieron a hacerlo. Esta vez con ‘Donde se habla’, un disco que podría considerarse como el primer trabajo “‘conceptual’ del punk en Euskal Herria, al menos por la decisión de titular cada canción –a excepción de ‘Confusión’– con el nombre de uno o varios animales.

El propio Evaristo ha reconocido en diversas entrevistas que tanto el concepto como el título del álbum estaban inspirados en la lectura de ‘El nombre de la rosa’, de Umberto Eco. Aunque también hay una influencia evidente de la obra de William S. Burroughs, especialmente en el último tema del disco, ‘Todos los animales privando juntos en el bar’, en el que Evaristo recita párrafos de la obra ‘Exterminador’, del autor norteamericano.

Pero profundizando en este álbum tan especial, la banda apostó por incluir en el debate político y social temáticas de las que en aquella época todavía no se hablaba demasiado, o al menos no tanto como se debiera, como la enfermedad mental en ‘Canarios y jilgueros’, ‘Confusión’ o esa genial muestra de surrealismo paranoico que es ‘Ciervos, corzos y gacelas’; también se habla sin medias tintas de los efectos reales de la gran lacra que fue la heroína en ‘Escorpión’.

Pero lo que de verdad llama la atención, sobre todo si tenemos en cuenta que estamos hablando de canciones que se escribieron hace más de 40 años y en un contexto terriblemente machista como era el del punk de la época, es la extraordinaria visión feminista que Evaristo demuestra en ‘Conejos y gallinas’ o la reivindicación de la homosexualidad en ‘Ocho mariposas’ y en ‘Animal sin nombre’.

Tampoco falta la crítica social contra los poderes en ‘Las hormigas’, contra la hipocresía en ‘El perro salvaje’ o las historias más cotidianas de borrachera y desparrame, como la doble pieza ‘Rata’, donde el protagonista es Robertito, que bien podría ser de la cuadrilla de otro personaje con final infeliz, como ese Txus, que nos presentaron cuatro años atrás en ‘Salve’. Por cierto, que en este elepé también nos encontramos con ‘El avestruz’, una versión del ‘First time’ de The Boys y que, según cuenta la leyenda urbana –por cierto, desmentida varias veces por el propio Evaristo-, era una crítica hacia sus compañeros de escena Eskorbuto, a causa de un pique que tuvieron por un supuesto robo de guitarra por parte de los de Kabiezes.  

‘Donde se habla’ sin duda les permitió reivindicarse como una banda absolutamente necesaria en unos tiempos inciertos, y les animó a seguir por el mismo camino, manteniendo el extremo ritmo creativo con la publicación de otros cuatro discos en otros tantos años, sin bajar en ningún momento el nivel, y facturando, uno tras otro, temazos y temazos.

El ‘último’ disco de La Polla Records  

Así llegamos a 1994, unos años en los que, aunque no había pasado tanto tiempo, la heroína y el Rock Radical Vasco no eran más que una terrible pesadilla y un recuerdo lejano. Estamos ya en los 90, una época de promesas de prosperidad y modernismo, en la que todo iba a ser mejor. Por suerte, ahí seguían ellos, La Polla Records, para mostrarnos, una vez más, la realidad tal y como era.

‘Bajo Presión’ se publicó tras un fallo judicial en contra de la banda a causa de una denuncia interpuesta por un antiguo técnico de la banda. La sentencia prohibía al grupo utilizar el nombre de La Polla Records, por lo que, aun desafiando a la justicia, este es el último trabajo en el que la banda utilizó el sufijo, pasándose a llamarse simplemente La Polla, que por otra parte, es como siempre los hemos conocido.

En el disco, los de Agurain continúan con su cruzada contra el falso progresismo y contra los poderes mediáticos, controladores y religiosos. Así, nos encontramos con temáticas que marcaron aquellos años de corrupción y clientelismo, como la historia que se describe en ‘Monopoly’, que refleja la gran estafa inmobiliaria, que entonces estaba comenzando y que desembocaría en las sucesivas crisis sucedidas a finales del siglo XX y principios del XXI, y que parece que seguiremos padeciendo durante mucho tiempo. ‘El ojo que te ve’ es otra muestra del carácter casi visionario de un Evaristo que, entonces, ya vio que íbamos a acabar rodeados y rodeadas de cámaras y vigiladas las 24 horas del día. Por cierto, que con ese punto de vista futurista, también se acuerda de los ‘tecnoprogres’ (los ‘criptobros’ de la época) en ‘Erik el rojo’.

El falso victimismo del que se habla en ‘El revolcador’ tampoco escapa de su punto de mira, así como las religiones, uno de los caballos de batalla de La Polla desde sus inicios, y que en este caso se evidencia en ‘La secta’, describiendo las creencias como algo tan destructivo como cualquier droga. ‘Gladiadores TV’ retrata a la perfección el auge de una telebasura que imperaba en unos años 90 en los que, con la llegada de las televisiones privadas, todo valía. Pero bueno, de aquellos barros… y así estamos ahora.  

En ‘Bajo Presión’ Evaristo también encontró hueco para dar salida a su vena más poética en la fantástica ‘Palabras’ y para divertimentos como ‘La futbolera’, revisión irónica de ‘La Felicidad’ de Palito Ortega. Todo vestido con un punk que, con el tiempo, se había ido acercando a otros géneros como el rock and roll clásico o el hard rock de temas como ‘La trece’, donde adquieren un gran protagonismo los coros; por cierto, como en muchas de las composiciones de la banda.

Después, como ya sabemos, llegarían otros cuatro discos magníficos, un disco en directo, el fallecimiento de Fernandito y la disolución de la banda, con un único reencuentro, o un merecido autohomenaje, con una gira prepandémica en 2019.

De esta forma, es importantísimo el esfuerzo realizado por Elkar con la reedición de estos dos trabajos que, tal y como decíamos anteriormente, son parte fundamental de la carrera de una banda que, sin esconderse nunca, siempre supo lo que tenía que decir para ponernos frente al espejo, y cuyo mensaje, a pesar de lo que ha llovido en todo este tiempo, por desgracia sigue más vigente que nunca.

En este sentido, es oportuno terminar rescatando las palabras de Tomás García Azkonobieta, autor de ‘La filosofía es La Polla’, en una entrevista publicada hace unos meses en NAIZ: «las letras de La Polla cuestionan ingeniosamente las creencias sobre las que se sustenta nuestra sociedad, nos hacen pensar… ¿Por qué aceptamos vivir de este modo a pesar de todos sus inconvenientes?».