¿Torrente? dando la bienvenida a la atracción que lleva su nombre. (Aitor KARASATORRE | FOKU) El minion aquí les ha salido hasta medio bien. (Aitor KARASATORRE | FOKU) Los personajes de Walt Disney tal y como los veía él en sus pesadillas. (Aitor KARASATORRE | FOKU) Sin comentarios. (Aitor KARASATORRE | FOKU) La intención de darle un barniz sanferminero no era mala; la ejecución, ejem. (Aitor KARASATORRE | FOKU) Acostúmbrense, hay elecciones en 2027. (Aitor KARASATORRE | FOKU) Esta es la mejor de todas. (Aitor KARASATORRE | FOKU) La parte de abajo de la obra pictórica sobre la que no hemos hecho comentarios. (Aitor KARASATORRE | FOKU) Esta, a pesar de todo, tiene encanto, es feísmo puro, clásico y digerible. (Aitor KARASATORRE | FOKU) Aquí el premio gordo: la vaquilla zombi del Grand Prix. (Aitor KARASATORRE | FOKU) 2026 UZT. 10 - 17:05h Feísmo barraquero Ostras. A veces se hace duro bajar a las barracas. A la estética de grafiti cutre y a su característica deformidad de sus Mickey Mauses y Googfies se suman este año caricaturas de mujeres pechugonas, Pablo Motos y diferentes versiones de Torrente. Marianito Gorri {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} Hay quien discutirá esta afirmación, pero tras bajar al Parque de la Runa a que los buhoneros nos hagan un agujero en el bolsillo, no podemos sino confirmarlo: lo peor que ha salido de una feria no es Ana Iris Simón. Se puede entender, que no compartir, que existan ciertas diferencias entre los clásicos de Disney y las versiones de los mismos que aparecen en las chapas de las distintas atracciones. Aunque sigue siendo un oscuro arcano por qué se hacen tan condenadamente mal adrede. No parece que sea un intento de esquivar a la SGAE. Tampoco se puede atribuir a una impericia del artista, pues en este caso habría que presumir que es el mismo tipo el que se ha encargado de todos los dibujos independientemente de la procedencia de la barraca y del momento en que se pintaron. Existe, por tanto, una opción sistemática por el abigarramiento, por la cutrez y la saturación extrema del colorido que está ampliamente extendido y que se ha dilatado décadas en el tiempo, creando un universo propio. Es el feísmo barraquero. Ramón del Valle Inclán definió su arte con aquello de los héroes griegos y los espejos cóncavos que los llenan de deformidades. Pero el esperpento de la españolidad más repulsiva, contrariamente a lo que cabría esperar, no trae de nuevo virtud, sino que multiplica sus deformidades. Muchos habían llegado al convencimiento de que esta corriente artística había alcanzado el límite y que este era soportable. Hoy quieren arrancarse los ojos. Pablo Motos y Santiago Segura han conseguido que se rompan los límites de lo posible. Alguien debiera decirles que paren. De otro modo no va a quedar otro remedio que bajarse del tren... de la bruja.