Ainara Lertxundi
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Elkarrizketa
Juan Karlos Izagirre
Portavoz de EH Bildu en el Ayuntamiento de Donostia
Juan Karlos Izagirre, exalcalde y portavoz de  EH Bildu en el Ayuntamiento de Donostia.
Juan Karlos Izagirre, exalcalde y portavoz de EH Bildu en el Ayuntamiento de Donostia.
Maialen ANDRES (FOKU)

«No voy a ser candidato, vuelvo feliz a mi trabajo como médico»

15 años después de su llegada a la Alcaldía, no será candidato y retoma el ejercicio –y la pasión– de la medicina. Lo desvela en esta entrevista a NAIZ Juan Karlos Izagirre. Subraya que la ciudad «necesita un cambio importante y sí o sí tiene que venir con un cambio de gobierno». 

Dos cuestiones han marcado el verano en Donostia, que casi pueden entenderse como paralelas, como cara y cruz: la prohibición de cenas solidarias y el incremento turístico. ¿Por qué cree que ha decretado el alcalde ese veto?

El alcalde y el PNV están asumiendo y comprando el discurso de la derecha y la extrema derecha en relación a la migración y la seguridad. Es evidente también que en los últimos años han apostado por que Donostia sea una ciudad tan solo de postal y la imagen de personas que no tienen qué comer y viven en la calle no les interesa. Por un lado maneja un discurso de que hay que humanizar la política y no se puede dejar a nadie atrás, pero en la práctica eso se queda en papel mojado y hacen justo lo contrario, negando incluso un derecho básico como dar de comer a una persona que no tiene para ello.  

Se está identificando a personas que reparten bocadillos, hemos visto una protesta con carros… ¿Qué Donostia proyecta esto hacia el exterior en su opinión?

No hay más que ver los artículos que se están publicando en diferentes medios de comunicación de todo el Estado, en los que se asombran de que un alcalde, en teoría de una derecha moderada, sea capaz de hacer un seguimiento e identificar a personas que tan solo están dando un bocadillo en la calle. La imagen es negativa, porque ciudad deja de ser solidaria con la gente que peor lo está pasando. Hay valores mucho más importantes que el turismo.

¿Confía en el anuncio de una asistencia institucional a estas personas y de que las cenas aumentarán?

El discurso del alcalde en este aspecto no es malo, habla de la colaboración entre instituciones y ayuntamientos, algo que EH Bildu tiene muy claro. Cuando estuvimos al frente de la Alcaldía, multiplicamos los recursos, aumentamos las plazas en albergues y las cenas... Desde luego, si en este momento hubiéramos estado gobernando, habríamos aprovechado el enorme potencial de todas estas personas solidarias y voluntarias dispuestas a colaborar. No aprovechar la ayuda que están ofreciendo es un error de base en cuanto a cómo gobernar. Cualquier gobierno tiene que trabajar con la ciudadanía para dar soluciones y no imponerlas.

«Con Jon Insausti no ha cambiado nada. La edad no tiene nada que ver porque lo importante es la manera de hacer política y el objetivo que se busca»

 

Turismo: ¿Qué le dice la gente por la calle al respecto, percibe hartazgo?

Las propias encuestas que encarga el Ayuntamiento a diferentes organismos oficiales constatan que 8 de cada 10 donostiarras dicen que ya vale, que esto es demasiado, que repercute negativamente en su vida diaria y que hay barrios a los que ya no van porque consideran que han perdido su esencia e idiosincrasia. Se sienten incluso fuera de lugar en su propio barrio o donde habitualmente han hecho vida social.

¿Usted es de los que han dejado de ir a la Parte Vieja?

Yo voy a la Parte Vieja, de hecho trabajamos en ahí, en el Ayuntamiento, pero he de decir que de mi entorno hay mucha gente que ha dejado de hacerlo. Pongo un ejemplo: Estamos vendiendo que los pinchos son una tradición de Donostia, pero ¿qué es lo que se les ofrece a los turistas? ¿El pincho de toda la vida que hemos comido los donostiarras? No, porque eso prácticamente se está perdiendo. Tienen que estar sentados, no pueden estar de pie en la barra, se les da un papel para rellenar, muchas veces ni siquiera son pinchos elaborados por el bar sino por una empresa de catering… 

«El alcalde y el PNV están asumiendo y comprando el discurso de la derecha y la extrema derecha en relación a la migración y la seguridad... Es evidente también que en los últimos años han apostado por que Donostia sea una ciudad tan solo de postal»

 

Esas personas van a pensar que esa es la tradición del pincho, cuando no es así. O sea, estamos perdiendo nuestra cultura y nos están homogeneizando con otras zonas. 
 
La vivienda es otro problema acuciante. Auditz-Akular es el proyecto estrella, ¿cuál es su posición entre el proyecto del Ayuntamiento y el rechazo vecinal en Altza?

Altza tiene una gran necesidad de servicios y de equipamientos. Prácticamente ha desaparecido todo el suelo verde que tenía, solo les queda Auditz-Akular. Hay que darle la vuelta al crecimiento urbanístico de los últimos años pero para EH Bildu eso pasa por no llevar adelante el proyecto de Auditz-Akular y por calificar esta zona como área natural. En 2011, cuando llegamos a la Alcaldía, el proyecto ya estaba avanzando, lo paramos pero no pudimos recalificar ese suelo como no urbanizable porque no teníamos mayoría en el ayuntamiento.

El discurso de que el desarrollo de este proyecto es necesario es falso porque sin ocupar más suelo se pueden hacer ese número de viviendas multiplicado por dos o por tres. Lo que hace falta en Altza es una actuación dirigida a cubrir las carencias existentes.

 

«El deterioro de Osakidetza es manifiesto; desde el PNV se ha hecho una política de privatización y de renuncia a un sistema de salud basado en la atención primaria»

 

Hay que actuar también sobre la Donostia ya construida, por ejemplo sacando al mercado las viviendas vacías o acabando con actividades económicas en viviendas –gestorías, oficinas de abogados....– Se podrían bajar a las plantas bajas y dedicar esos pisos a uso meramente residencial. A las grandes constructoras y fondos se les debería de obligar a que parte de las viviendas sean protegidas, con lo cual tendrían opción de acceder a ella no solo quienes pueden permitirse gastar uno o dos millones de euros por una vivienda. A un precio tasado por el Gobierno de Lakua, trabajadores podrían acceder a ellas.

¿Revolucionará la pasante del metro la movilidad en Donostia, como sostiene el Ayuntamiento?

Siendo alcalde invitamos a expertos mundiales en movilidad y su opinión era unánime en cuanto a que Donostia no es una ciudad para construir un metro. Es una inversión innecesaria que no responde a una necesidad real de movilidad. Se ha hecho y además se ha duplicado el presupuesto inicial, generando una serie de cambios en el tráfico que no responden a un plan de movilidad para mejorar la ciudad. Donostia es una ciudad para moverse en superficie, no bajo tierra.

¿Se postula como candidato a las elecciones?

No, no voy a ser yo el candidato de EH Bildu. Siempre he tenido claro que la aportación desde una primera línea y desde las instituciones públicas debe ser limitada en el tiempo. Después de 12 años en diferentes cargos ha llegado el momento de decir ‘vuelvo a ser un militante de base de EH Bildu’. Seguiré trabajando en este proyecto, pero como militante de base. En junio volveré muy feliz a mi trabajo como médico.

¿Y el motivo? Un alcaldable joven como Jon Insausti requiere un rival joven también? ¿Es un tema de edad?

Con Jon Insausti no ha cambiado nada. La edad no tiene nada que ver porque lo importante es la manera de hacer política y el objetivo que se busca. Da igual que un alcalde tenga 18 o 65 años si su objetivo es hacer una política impositiva en la que la ciudadanía es mera espectadora y la ciudad se vende. Donostia necesita un cambio importante y ese cambio sí o sí tiene que venir con un cambio de gobierno. Y eso será con EH Bildu. 

¿Hay relevo en EH Bildu? 

Por supuesto. Siempre he dicho que hay relevo y, en este caso, también lo habrá y seremos las y los militantes de EH Bildu quienes lo elijamos. En las próximas semanas se irá conociendo.

¿Le pareció legítimo y adecuado que Eneko Goia no acabara la legislatura y el PNV eligiera a dedo al nuevo alcalde, sin pasar por las urnas?

En su día ya dijimos que el PNV veía unas expectativas de voto muy negativas y tomó una serie de decisiones entre las que estaba que Eneko Goia no podía seguir. Pero insisto, cambian de persona para hacer exactamente lo mismo. Ha habido una operación de marketing enorme, desconocida hasta la fecha en esta ciudad y yo diría que en política en general, para intentar dar la imagen de que con Insausti las cosas se están haciendo de manera diferente. Pero Insausti es el PNV como lo era Goia. 

Acaba de revelar que en junio volverá a ejercer la medicina. ¿Qué diagnóstico hace de la atención primaria y de Osakidetza?

Cuando asumí la Alcaldía en el año 2011 y le di ese disgusto a mi madre, lo primero que me dijo fue ‘Juankar, que esto no cambie cómo eres’. Ya ha fallecido pero creo que estos 12 años de trabajo institucional no me han cambiado, sigo siendo el mismo Juan Karlos Izagirre que, ante todo, se define como médico. Para mí el gran objetivo de la política es solucionar problemas y ayudar a la gente. Y esa también es la función de un médico, por lo que tampoco voy a cambiar tanto, voy a seguir ayudando a la gente.

El deterioro de Osakidetza es manifiesto; desde el PNV se ha hecho una política de privatización y de renuncia a un sistema de salud basado en la atención primaria. Nos estamos olvidando de una cosa vital; en salud es muy importante el contacto médico-paciente y el conocimiento que éste tiene de su paciente; el seguimiento debería ser lineal a lo largo de toda la vida.

 

«Siendo alcalde invitamos a expertos mundiales en movilidad y su opinión era unánime en cuanto a que Donostia no es una ciudad para construir un metro»

 

Ya en tiempos de Iñaki Azkuna estaba como consejero de Salud nos movilizamos porque veíamos que había una tendencia a la privatización, que cada vez se sustituían menos las bajas, que la carga de trabajo aumentaba y no se ponían los recursos necesarios... Por cada 100 personas que se jubilaban entraban muchísimas menos, con lo cual era cuestión de tiempo que el servicio colapsara. La solución va a requerir un tiempo pero, sobre todo, hace falta que políticamente se apueste por la sanidad pública y para eso también hace falta un cambio en Lakua.