NAIZ

Muere por los disparos recibidos Lucas Villa, símbolo de las protestas pacíficas en Colombia

Lucas Villa, cuyos bailes le convirtieron en símbolo de las protestas sociales en Colombia, ha fallecido a causa de los ocho disparos que recibió hace seis días mientras participaba en una marcha pacífica en la ciudad de Pereira. La violencia policial se ha cobrado ya al menos 40 víctimas mortales. 

Lucas Villa, en una de las imágenes que circula por las redes sociales.
Lucas Villa, en una de las imágenes que circula por las redes sociales.

Villa, de 37 años, ha fallecido en el Hospital Universitario San Jorge de Pereira (oeste), y el ataque que sufrió se ha convertido en símbolo de las brutales agresiones a manifestantes pacíficos en las movilizaciones que comenzaron el pasado 28 de abril contra el Gobierno del presidente Iván Duque.

Policías lanzan gases lacrimógenos durante una protesta en Cali. (Luis ROBAYO/AFP)

«Acompañamos a la familia Villa con profunda tristeza tras la noticia del fallecimiento de Lucas», ha dicho Duque a través de su cuenta de Twitter al confirmar el deceso del manifestante, quien ayer fue diagnosticado con muerte cerebral.

Villa era estudiante universitario de Ciencias del Deporte y participó de manera activa en las protestas de los últimos días, coreando eslóganes de forma pacífica, bailando y motivando al resto de sus compañeros para rechazar la reforma tributaria, primero, y la brutalidad policial y otras políticas gubernamentales una vez que esta fue retirada por el Gobierno.

El joven se encontraba, junto a otros manifestantes, protestando de forma pacífica en el viaducto que comunica en Pereira, capital del departamento de Risaralda, con la vecina Dosquebradas, cuando personas vestidas de civil en una moto abrieron fuego hiriendo de gravedad a dos personas, a Villa y a Andrés Clavijo, quien despertó este fin de semana en el hospital, y a una tercera en la pierna.

«Repito lo que conversé con Mauricio, su padre, que sea esta la oportunidad para unirnos y manifestar nuestro rechazo a la violencia. A los responsables todo el peso de la ley», ha agregado Duque.

Convertido en símbolo

El nombre de Villa fue enarbolado por miles de colombianos que conservaban la esperanza de que se recuperara y que a través del arte pidieron justicia para que ataques como los que sufrió no se repitan en el país.

En algunos videos grabados antes de que fuera tiroteado, se ve a Lucas bailando en las calles y vociferando mensajes como «nos están matando».

En varias partes del país han surgido múltiples denuncias de intimidaciones a manifestantes por parte de individuos armados y en algunos casos han sido incluso atacados a tiros desde vehículos de alta gama, como ocurrió con Villa.

El presidente Iván Duque condenó hace algunos días la agresión que sufrió Villa y pidió a las autoridades policiales aclarar las circunstancias del ataque y capturar a los responsables.

La Policía Nacional ofreció el pasado sábado 100 millones de pesos (casi 27.000 dólares) en recompensa por «información sobre los criminales que atentaron contra la vida del joven Lucas Villa».

El director de la Policía, mayor general Jorge Luis Vargas, describió a Villa como un «símbolo de la manifestación pacífica en Colombia» y aseguró que a Pereira se enviaron «las mejores unidades del cuerpo élite para esclarecer ese doloroso hecho».

La Fiscalía y la Defensoría del país afirman que son al menos 27 las personas fallecidas desde el inicio de las protestas. En ese documento, fechado el viernes, se aclara que, de esos fallecimientos, 11 están ligados directamente con los hechos, siete están «en verificación» y hay nueve que no tienen relación con las protestas.

Al menos 40 muertos por la violencia policial

Por su parte, la ONG Temblores ha vuelto a poner cifras a la violencia sistemática con la que el Estado colombiano ha respondido a las protestas sociales, con unas cifras notablemente más abultadas y detalladas que las ofrecidas por las autoridades.

En un comunicado, han detallado que entre el pasado 28 de abril y las 23.30 de este lunes, 10 de mayo, han podido notificar en todo el país al menos «1.956 casos de violencia por parte de la Fuerza Pública (sin contar casos de desapariciones)». En concreto, han podido constatar 40 casos «víctimas de violencia homicida en los que el presunto agresor es un miembro de la fuerza pública», mientras que están tratando de verificar otras dos muertes.

Detención de un manifestante en Cali. (Luis ROBAYO/AFP)

Han registrado asimismo 313 víctimas de violencia física, 1.003 detenciones arbitrarias de manifestantes, 418 intervenciones violentas en el marco de protestas pacíficas, 28 víctimas de lesiones oculares, 129 casos de disparos de armas de fuego y 12 víctimas de violencia sexual.

Diálogo en busca de una salida

Por otro lado, el Gobierno de Colombia anunció ayer lunes que está dispuesto a aceptar una «mesa de negociación» para abordar la crisis en el país, tras un primer encuentro con el Comité Nacional del Paro, que concluyó sin acuerdo y en el que se constataron diferencias en el que se han constatado diferencias en la terminología para abordar los contactos.

El de la negociación era el término que desde el comité defendían y que había reprochado al Gobierno no emplear, lo que para ellos demostraba que no había garantías para iniciar el diálogo en vista a poner fin a las manifestaciones que desde hace trece días llenan las calles colombianas.

Horas después, poco antes de la medianoche del lunes, el alto comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, anunció que «el Gobierno Nacional, a partir de este momento, está en la plena disposición de adelantar una mesa de negociación con el Comité Nacional del Paro, para avanzar en los temas de la agenda que acordaremos con el acompañamiento de la Iglesia Católica y de Naciones Unidas».

Así lo confirmó él mismo a través de un vídeo, tras explicar que la Administración había analizado las propuestas puestas sobre la mesa de esa primera «reunión exploratoria».

Con este anuncio, por tanto, se abría la puerta a una negociación que ponga fin a la crisis que vive el país latinoamericano, marcada por la brutalidad policial. Ceballos también añadió que «debemos garantizar la seguridad y el orden a todos los ciudadanos de Colombia, pero siempre en el marco del respeto de los Derechos Humanos», para detallar que «habrá cero tolerancia a cualquier violación de la Constitución y de la ley por exceder las funciones de los funcionarios públicos y, entre ellos, de la Fuerza Pública».