
El Athletic ha vuelto a mostrar su peor cara lejos de San Mamés y ha caído con claridad (2-0) ante el Getafe CF en un partido que deja muy tocadas sus aspiraciones europeas. Más allá del resultado, la sensación fue de impotencia ante un rival reconocible: ordenado, intenso y eficaz en las áreas. Justo lo que le faltó al conjunto rojiblanco.
El equipo de Ernesto Valverde ha iniciado el encuentro con cierto control, monopolizando la posesión y merodeando el área rival, pero sin profundidad ni claridad. Esa falta de filo ha vuelto a penalizarle pronto. En el minuto 14, en la primera acción con peligro del Getafe, Martín Satriano ha aprovechado un rechace tras parada de Unai Simón a remate de Luis Vázquez para adelantar a los locales.
El gol ha dejado tocado al Athletic, que ha ido perdiendo presencia con el paso de los minutos. Solo un cabezazo de Álex Berenguer, que ha rozado el empate, ha roto la inercia de un equipo que se ha ido diluyendo ante la mayor intensidad del Getafe. Las dudas han vuelto a aflorar, especialmente fuera de casa, donde los rojiblancos encadenan primeras partes muy pobres en este tramo decisivo de la temporada.
Tras el descanso, Valverde ha tratdo de agitar el partido con la entrada de Nico Williams y Iñigo Ruiz de Galarreta. El regreso del extremo ha aportado desborde y algo de verticalidad, pero no ha sido suficiente para desmontar el entramado defensivo madrileño. El Athletic tenía el balón, pero no encontraba caminos. Centros imprecisos, falta de remate y escasa imaginación en los últimos metros.
El propio Valverde ha reconocido tras el choque que «no hemos tenido llegadas suficientes como para hacerles daño» y que el rival, tras adelantarse, «se reforzó en sus posiciones».
Ni siquiera en el tramo final, con la entrada de más efectivos ofensivos, ha logrado el conjunto rojiblanco meter al Getafe en su área. Las intentonas morían una y otra vez ante un bloque sólido, que además supo jugar con el tiempo y las interrupciones. La sensación de bloqueo ha sido total, hasta el punto de que los minutos finales transcurrieron sin asedio real.
Ya en el descuento, de nuevo Martín Satriano ha cerrado el partido a placer tras una transición, certificando una derrota que refleja con crudeza las carencias actuales del Athletic.
En lo positivo, el regreso de jugadores como Yeray Álvarez –que volvió tras meses fuera por sanción de la UEFA– o el propio Nico Williams ofrece alternativas para el tramo final. Sin embargo, el central fue claro en la lectura del partido: «No hemos sido capaces de generar ocasiones ni meterles el miedo en el cuerpo».
El Athletic se queda así en una posición comprometida en la tabla, obligado a reaccionar de inmediato si quiere mantener opciones europeas. Con ocho jornadas por delante, el margen de error se ha reducido al mínimo. Pero, visto lo visto en el Coliseum, la cuestión ya no es solo sumar, sino recuperar una identidad competitiva que hoy parece diluida.

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